Espero que ya hos hayais informado, pero por si acaso os lo cuento:
ESTE AÑO AVRIL LAVIGNE ESTRENARÁ NUEVO DISCO!!
yo me queede loquisima cuandoo me entere ;)
os dejamos el video de su primer sencillo: What the Hell, con letra
y de paso damos las gracias a el canal de Youtube de EvrenLyriicsH
quee tanta ayuda nos esta aportando con sus fantasticos videos :)
Bienvenidos
Holaaa!!
En este blog encontrareis un poco de todo xD
Desde canciones hasta historias alocadas!!
Espero que es lo paséis bien!!
Ah, que sepáis que en la página principal podréis encontrar todas las entradas añadidas de forma desordenada, pero pinchad en las etiquetas para verlas de forma ordenada.
También podéis poner sugerencias en el tagboard, sobre qué tipo de historias os gustan, de qué fotos queréis que hagamos collages, sugerencias, o si queréis que el blog añada algunos apartados más.
También hemos de decir que los agradecimientos a distintas páginas que nos ayudan con el contenido del blog están abajo del todo ;)
Fmdo.
Marii y Paula
En este blog encontrareis un poco de todo xD
Desde canciones hasta historias alocadas!!
Espero que es lo paséis bien!!
Ah, que sepáis que en la página principal podréis encontrar todas las entradas añadidas de forma desordenada, pero pinchad en las etiquetas para verlas de forma ordenada.
También podéis poner sugerencias en el tagboard, sobre qué tipo de historias os gustan, de qué fotos queréis que hagamos collages, sugerencias, o si queréis que el blog añada algunos apartados más.
También hemos de decir que los agradecimientos a distintas páginas que nos ayudan con el contenido del blog están abajo del todo ;)
Fmdo.
Marii y Paula
14 ene 2011
We R who we R - Ke$ha
Ke$ha ha sacado hace poco la reedición de su disco con un nuevo tema
y varios remix. Una de las canciones que mas nos ha llamado la atencion es este
fantástico "We R who We R" disfrutaaadlo! os dejamos tambien la letra en él , más el enlace del videoclip, por si os interesa;)
Videoclip We R who We R - Ke$ha)
y varios remix. Una de las canciones que mas nos ha llamado la atencion es este
fantástico "We R who We R" disfrutaaadlo! os dejamos tambien la letra en él , más el enlace del videoclip, por si os interesa;)
Videoclip We R who We R - Ke$ha)
Justiin Bieeber (L) !
Hoolaa! tenemo el blog un poco abandonado, verdad ? :)
con el colegioo y eso no hemoos podido actualizarlo mucho :/
peroo viendo la de fans que tiene justin que se pasan
de vez en cuando por nuestro blog, he decidido que iba
siendo hora de dedicarle una foto a nuestro cantante,
aqui la teneis, espero que os gustee :)
Mosquitaa...!
con el colegioo y eso no hemoos podido actualizarlo mucho :/
peroo viendo la de fans que tiene justin que se pasan
de vez en cuando por nuestro blog, he decidido que iba
siendo hora de dedicarle una foto a nuestro cantante,
aqui la teneis, espero que os gustee :)
Mosquitaa...!
1 nov 2010
Capítulo 6: Una charla con Aonia
Se abrió la puerta y Juliette, lentamente, se levantó de nuevo.
- Su alteza dice que entres-dijo Aina.
Juliette entró despacio. Todavía estaba desconcertada por la conversación que había oído. Por suerte fingía bien y podía fingir sin ser descubierta.
Entró a un salón enorme. Las paredes eran doradas y resplandecientes. Tenía unos extraños dibujos dibujados en plata. El suelo estaba tan limpio que podía ver su reflejo en él. Al fondo había dos tronos. Uno estaba vacío. Era un trono azul. Los reposamanos, el reposaespaldas y el asientos eran de tela azul. Lo demás era oro. O eso creía, pero eso no tenía pinta de ser una falsificación. El otro era igual pero estaba ocupado y la tela era roja.
La mujer que lo ocupaba era bellísima. Era morena, con cabellos rizados y ojos verdes. La miraba sonriente, lo cual la intimidaba, con una hermosa sonrisa. Vestía una túnica magenta que le llegaba hasta los tobillos. La túnica llevaba los bordes de las mangas, del cuello y la parte de abajo bordados en oro.
- Pasa, querida, -la invitó la mujer, que al parecer era la madre de Aina- Soy Aonia y tú debes de ser Juliette. Y, por favor... ¿me dices cómo has llegado hasta aquí? Es difícil de llegar.
Juliette no sabía que decir. Si le decía la verdad, probablemente se enfadaría por espiar conversaciones ajenas. Pero si no la decía... ¿qué diría?
- Juliette, dime la verdad. No me enfadaré-prometió.
"Bueno. Tendré que contar la verdad, ¿no?"pensó Juliette. Al fin se decidió a contarlo todo. Desde la conversación de esa tarde hasta cómo dijo unas palabras y apareció allí.
- Bueno, Juliette. Creo que... tenemos que solucionarlo todo-suspiró Aonia.
- Pero... yo no puedo quedarme mucho más. Me esperan en casa y Seth... ¡oh, Dios, Seth! Me vió desaparecer y estará preocupado. Yo... tengo que volver. Espera, ¡no sé volver!-a Juliette le entró un pequeño ataque de histeria.
- ¡Como se parece a su padre!-exclamó en voz baja Aonia-Tranquila, me parece que tendremos que llamar a tus padres. Y Seth... ¿no tendrá por casualidad los ojos rojos?-Juliette dejó de mascullar cosas por lo bajo y abrió los ojos como platos. Aonia había dado en el clavo-Sí, creo que sí. Llamaremos a sus padre y aclararemos todo este embrollo.
Juliette no sabía qué hacer. Aquello le asustaba cada vez más. Sabía que conocía a sus padres. Pero, ¿a Seth y a sus padres también? Aquello era mucha casualidad. Dos niños distintos que se encuentran un día y que sus padres conocen a una que, al parecer, es reina. ¿Con cuánta frecuencia ocurría eso?
- Aina-Aina, que hasta ahora había estado escuchando apartada de la conversación, se sobresaltó-, por favor. ¿Puedes llamar a Mikaela y a Taleriko? Llama también a Ishmar.
- Vale, mamá-Aina salió aprisa de la habitación.
- Juliette, acércate-la llamó Aonia.
Juliette se acercó al trono y Aonia le indicó que se sentara en el trono azul.
- Te queda bien sentarte ahí-halagó Aonia-. Serías una buena princesa.
- Gracias-dijo Juliette-. Pero la princesa no sería yo, sino Ania.
- Sí, pero se llama Aina.
- Uy, perdón.
- Jajaja, no pasa nada. Si te digo la verdad Aina no es mi hija. Sus padres murieron en un ataque de nuestro enemigo. Como apreciábamos mucho a sus padres y a ella, no queríamos que se quedara huérfana. Por lo que la adoptamos. En realidad, tenemos otra hija. Pero ella no sabe que es nuestra hija. La queremos mucho, pero apenas la conocemos. Tuvimos que darla en adopción para no ponerla en peligro.
- Vaya. Tiene que ser muy doloroso que...
En ese momento abrieron la puerta y a parecieron nueve personas. Aina, dos hombre que no conocía, una mujer desconocida, sus padres, Seth y los padres de Seth. Seth salió corriendo a abrazar a Juliette cuando la vió sana y salva y Juliette hizo lo mismo.
- Me da la impresión de que este va a ser un día muy largo-murmuró Seth al oído de Juliette en voz muy baja.
- Y que lo digas-susurró Juliette entre risitas.
Capítulo 5: Viaje a otro lugar
- ¿Cuáles eran las palabras?
- No sé, algo así como "Espectrum viajerus"...-y Juliette desapareció.
- ¡JULIETTE!-exclamó Seth alzando la mano donde segundos antes había estado Juliette, su July.
***
Juliette apareció en medio de un pasillo desierto. Se preguntaba qué había hecho y como había llegado allí. Miraba hacia todos lados extrañada. En el pasillo había 6 o 7 puertas hasta donde le alcanzaba la vista, pero el pasillo seguía muchos metros más.
- Hola-dijo una voz a su espalda. Sonaba un poco musical. Se dio la vuelta.
- Hola-contestó Juliette.
La miró de arriba abajo. Era de pelo largo y moreno. Sus ojos eran azul verdoso. Alta y delgada. Le sonreía amablemente, aunque con una nota de extrañeza en el tono de voz y la expresión de la cara.
- Te he visto aparecer de lejos y decidí venir a recirbirte. Pero ahora que te miro... no te he visto nunca. ¿Quién eres?-preguntó con amabilidad.
- Yo... ummm... esto, Juliette. ¿Y tú?
- Yo Aina, encantada-contestó sonriente-. Acompáñame, te llevaré a ver a la reina.
Avanzaron por el pasillo en silencio. Aunque Aina parecía simpática, le infundía respeto por un motivo que ni ella misma conocía. Siguieron avanzando, doblando algunas esquinas. "Esto parece no tener fin", pensó Juliette. Al fin llegaron a una escalera, bajaron y doblaron a la derecha.
- ¿Pero es que esto no tiene fin?-se le escapó a Juliette.
Como se puso colorada por la forma que tuvo de decirlo Aina soltó una risita para calmarla.
- Yo dije exactamente lo mismo la primera vez que vine aquí.
***
Seth estaba sentado en el banco, preguntándose qué había pasado y si era verdad que Juliette había desaparecido o nunca había estado con él allí. No quería moverse del sitio por si Juliette volvía, pero también quería ir a su casa y comprobar que estaba allí con su madre. De pronto llegó María.
- Hola, Seth-dudó un poco pues como no había hablado con él casi nunca antes y ni siquiera sabía si se llamaba así.
- Hola-contestó Seth secamente. Ella era la culpable de que él y Juliette se hubiesen separado durante unos años.
- ¿Has visto a July?-preguntó María.
- ¿July?
- July, Juliette. ¿No lo sabes?-dijo María.
- Sí, pero yo soy el único que le llama así-contestó. La trataba muy rudamente porque no la soportaba. Ella era la culpable de todo, pensaba él.
- Pues parece que no eres el único ahora-se burló María.
Seth no lo aguantó más. Se levantó, alzó la mano y...
***
- Ania, ¿dónde estoy?-preguntó Juliette.
- Me llamo Aina, no Ania.
- Perdón...
- ¿En serio no lo conoces?-con solo ver la expresión de Juliette ya supo que no-Estás, o estamos, en el Castillo del Alba-Juliette se sobresaltó al oír eso. ¿En serio era ese el Castillo del Alba?-. Bueno, al fin llegamos. Espera aquí.
Se pararon en frente de una puerta enorme y dorada. Tenía grabados unos dibujos hermosos. Aina agarró el picaporte de la puerta, que era de plata, y la abrió. Entró ella primero y Juliette se quedó fuera esperando.
- Alteza, ha aparecido de repente una chica en el pasillo Oeste.
- ¿Cómo te he dicho que me llames?-dijo una voz femenina.
- Ya, ya. Me cuesta acostumbrarme, mamá. Todos te llaman alteza y yo siempre escucho eso.
- Cuéntame más de esa chica.
- Según parece se llama Juliette...
No terminó la frase cuando la madre de Aina se puso nerviosa.
- ¿Has dicho Juliette?-dijo.
- Sí. Pero es un poco rara. Tiene los ojos dorados y sus orejas son redondas, no acabadas en punta como las de nosotros.
Su madre le indicó que la hiciese pasar. Juliette se separó rápidamente de la puerta y se sentó en el suelo. Había que disimular un poco.
***
Seth no lo aguantó más. Se levantó, alzó la mano y se rascó el pelo.
- Me voy. Apáñatelas como puedas, imbécil-dijo cabreado.
Le dió la espalda y se marchó sin decir nada más.
26 oct 2010
Loca de Shakira
Muy distinta a su antiguo estilo, Shakira está triunfando con la canción "Loca", al realizar el videoclip recibió una multa por ir en moto sin casco, ya que se quejaban de que tanto eso, como la escena de la fuente, son malos ejemplos para la juventud:
16 oct 2010
Capítulo 13: Después de la tormenta...
Esa tarde nos lo pasamos genial en el centro comercial. Compramos muchas cosas: ropa, accesorios... En fin, fue fantástico.
Al día siguiente todos sabían lo que yo era y todos me saludaban, aunque yo no los conociese. Todos menos las pijas. Ahora temían hacerme enfadar. Lo bueno es que no se meten conmigo. Con los demás sí, pero con algo se empieza, ¿no?
Dos días después de lo ocurrido llevé a Roger y a Percy a ver a Mark y su situación. Percy no podía creer por lo que estaba pasando su hermano y...
- ¡...el muy idiota no dice nada!-gritaba Percy.
- Tranquilo, vamos a hacer algo. Ya verás-le decíamos Roger y yo para animarle.
Se notaba que sufría pero el muy testarudo no lo decía. Hasta nos dijo que nos fuésemos y le dejasemos. Pero nos fuimos, doblamos la esquina y nos quedábamos hablando Roger y yo. Así cumplíamos con lo que decía, ¿no?
Lía, Vi, Roger, Percy y yo pasábamos nuestros ratos libres intentando planear algo para solucionar los problemillas. A ninguno se nos ocurría nada. Es muy difícil hacer algo cuando no te poueden ver. Ya veis. Cuando nos pueden ver no queremos que nos vean y cuando no nos ven pues lo contrario. Es un poco irónico, ¿verdad?
- Se nos ocurrirá algo, ya vereis-nos animaba Lidia. Lidia era como... la animadora del grupo. Cuando estábamos de animos bajos nos animaba como podía. ¡Y lo conseguía! Su sonrisa nos quitaba un poco la tristeza que nos invadía. Sobre todo a Percy. Daba un cambio muy radical.
Esos días Roger y yo íbamos a practicar nuestras habilidades a una clase que dábamos los "especiales". Últimamente practicaba mucho y Dana, mi profesora, me ayudaba mucho. Ella leía el pensamiento. Eso no me lo había dicho Roger por lo que el primer día que la vi pensé "¡Qué guapa es!" y ella automáticamente me dijo "Gracias". Al principio no sabia a qué se refería pero después me lo explicó. Lo que me preocupaba era que no sabía cuidar mis pensamientos, por lo que seguramente tendría algún que otro problema alguna vez.
Habían fabricado un muñeco que cambiaba de color depende de la fuerza de mi "ataque". Era fantástico. Tardé un buen tiempo en aprender a controlarme "gracias" a mi temperamento, todo hay que decirlo. Pero no quiero alargarme mucho en detalles.
Respecto a las pijas... Bueno, ya no se acercaban a nosotros por lo que no había mucha diversión. Pero eso no iba a durar toda la vida. Después de un tiempo empezaron de nuevo a molestar y para que se fueran, a alguna de las dos, hacía que le doliese la cabeza un poco. Y funcionaba, se iban. No lo hacía muy fuerte para no dañarlas, pues tampoco quería que me tomasen por alguien a quien le gusta hacer daño. Pero con eso no niego que no se merecieran un daño más fuerte.
Días después, a ninguno de nosotros se nos ocurriría que a la persona menos esperada se le fuese a ocurrir un plan que nos dejaría boquiabiertos.
Al día siguiente todos sabían lo que yo era y todos me saludaban, aunque yo no los conociese. Todos menos las pijas. Ahora temían hacerme enfadar. Lo bueno es que no se meten conmigo. Con los demás sí, pero con algo se empieza, ¿no?
Dos días después de lo ocurrido llevé a Roger y a Percy a ver a Mark y su situación. Percy no podía creer por lo que estaba pasando su hermano y...
- ¡...el muy idiota no dice nada!-gritaba Percy.
- Tranquilo, vamos a hacer algo. Ya verás-le decíamos Roger y yo para animarle.
Se notaba que sufría pero el muy testarudo no lo decía. Hasta nos dijo que nos fuésemos y le dejasemos. Pero nos fuimos, doblamos la esquina y nos quedábamos hablando Roger y yo. Así cumplíamos con lo que decía, ¿no?
Lía, Vi, Roger, Percy y yo pasábamos nuestros ratos libres intentando planear algo para solucionar los problemillas. A ninguno se nos ocurría nada. Es muy difícil hacer algo cuando no te poueden ver. Ya veis. Cuando nos pueden ver no queremos que nos vean y cuando no nos ven pues lo contrario. Es un poco irónico, ¿verdad?
- Se nos ocurrirá algo, ya vereis-nos animaba Lidia. Lidia era como... la animadora del grupo. Cuando estábamos de animos bajos nos animaba como podía. ¡Y lo conseguía! Su sonrisa nos quitaba un poco la tristeza que nos invadía. Sobre todo a Percy. Daba un cambio muy radical.
Esos días Roger y yo íbamos a practicar nuestras habilidades a una clase que dábamos los "especiales". Últimamente practicaba mucho y Dana, mi profesora, me ayudaba mucho. Ella leía el pensamiento. Eso no me lo había dicho Roger por lo que el primer día que la vi pensé "¡Qué guapa es!" y ella automáticamente me dijo "Gracias". Al principio no sabia a qué se refería pero después me lo explicó. Lo que me preocupaba era que no sabía cuidar mis pensamientos, por lo que seguramente tendría algún que otro problema alguna vez.
Habían fabricado un muñeco que cambiaba de color depende de la fuerza de mi "ataque". Era fantástico. Tardé un buen tiempo en aprender a controlarme "gracias" a mi temperamento, todo hay que decirlo. Pero no quiero alargarme mucho en detalles.
Respecto a las pijas... Bueno, ya no se acercaban a nosotros por lo que no había mucha diversión. Pero eso no iba a durar toda la vida. Después de un tiempo empezaron de nuevo a molestar y para que se fueran, a alguna de las dos, hacía que le doliese la cabeza un poco. Y funcionaba, se iban. No lo hacía muy fuerte para no dañarlas, pues tampoco quería que me tomasen por alguien a quien le gusta hacer daño. Pero con eso no niego que no se merecieran un daño más fuerte.
Días después, a ninguno de nosotros se nos ocurriría que a la persona menos esperada se le fuese a ocurrir un plan que nos dejaría boquiabiertos.
11 oct 2010
Taylor Swift supera a Miley, Justin, Selena y Demi
Segun los datos de la reciente encuesta de Billboard, llamada: "21 menores de 21" Taylor Swift encabeza la lista de los artistas adolescentes más deseados del momento.
Justin Bieber, Selena Gomez, Nick Jonas y Demi Lovato integran la lista de los que más dieron que hablar durante el último año. La lista es la siguiente:
1. Taylor Swift
2. Justin Bieber
3. Selena Gomez
4. Charice
5. Soulja Boy
6. Nick Jonas
7. Willow Smith
8. Demi Lovato
9. Greyson Chance
10. Miley Cyrus
11. Lex Lugar
12. Taylor Momson
13. Chris Colfer
14. Miranda Cosgrove
15. Diggy Simmons
16. Wondergirls
17. Never Shout Never
18. New Boyz
19. Nikki Yanofsky
20. Cody Simpson
21. Sean Kingston
A Taylor Swift le falta poco para estrenar nuevo disco: "Speak Now", y su primer single es la canción Mine
Y Willow Smith a la que su padre, el famoso actor Will Smith, a lanzado al mundo de la música también estrena CD, con la canción: "Whip my hair":
Mine
Justin Bieber, Selena Gomez, Nick Jonas y Demi Lovato integran la lista de los que más dieron que hablar durante el último año. La lista es la siguiente:
1. Taylor Swift
2. Justin Bieber
3. Selena Gomez
4. Charice
5. Soulja Boy
6. Nick Jonas
7. Willow Smith
8. Demi Lovato
9. Greyson Chance
10. Miley Cyrus
11. Lex Lugar
12. Taylor Momson
13. Chris Colfer
14. Miranda Cosgrove
15. Diggy Simmons
16. Wondergirls
17. Never Shout Never
18. New Boyz
19. Nikki Yanofsky
20. Cody Simpson
21. Sean Kingston
A Taylor Swift le falta poco para estrenar nuevo disco: "Speak Now", y su primer single es la canción Mine
Y Willow Smith a la que su padre, el famoso actor Will Smith, a lanzado al mundo de la música también estrena CD, con la canción: "Whip my hair":
Mine
1 oct 2010
Capítulo 4: Confesiones
- Sí... un momento, papá ¿has dicho mis padres?-preguntó extrañada-Pero mis padres sois vosotros...
- Sí claro hija, ha sido un fallo técnico. Olvídalo mi niña, ha sido un lapsus-dijo rápidamente Alberto.
Pero Juliette no lo olvidó. Iban pasando los días, las semanas y los años y Juliette no conseguía olvidar ese "fallo" de su padre. Hasta que un día, un día antes de cumplir los 16, quedó con Seth para contárselo porque no aguantaba más. Ese día caía en sábado por lo que quedó para comer en el Burguer King.
Se sentaron en la mesa más alejada por la petición de Juliette. Como comían y Juliette estaba callada y sumida en sus pensamientos Seth habló primero.
- Llevas 3 años casi sin hablarme y sin quedar juntos, me parece raro que te acuerdes de mi nombre
- Seth... no digas eso por favor. Hoy no...
- Juliette, mira, he estado toda mi vida solo y cuando por fin encuentro a alguien igual que yo va y lo estropea. Esto no es justo, ¡mi vida no es justa! Creo que será mejor, y me duele decirte esto, que te olvides de mi y yo de ti. He estado hablando estos días con mis padres y... ellos también están de acuerdo en que me has hecho demasiado daño. He sufrido mucho... y... nos mudamos.
- ¡No!-exclamó Juliette-Espera, yo... antes de que te... va-yas-pronunció estas palabras con mucha lentitud- Te tengo que contar una cosa.
Juliette explicó a Seth desde la conversación con sus padres hasta que cada vez que sacaban el tema evitaban hablar de eso. Aquello preocupó a Seth.
- Si te digo la verdad, a mi me ha pasado algo parecido. A veces, más bien últimamente, les escucho hablar sobre un chico llamado Nahuel. Pero cada vez que les pregunto quién es me dicen que el hijo de una amiga. Pero hablan demasiado de él. No creo que sea el hijo de una amiga-explicó Seth. Todavía estaba enfadado y dolido por Juliette.
Sé lo que estais pensando, sí. Seth también era un elfo y, al igual que a Juliette, sus padres le dejaron a la familia humana. Pero a él no le habían hecho el hechizo para que crezca al igual que los demás niños. Por lo que estaba dejando de crecer y parecía un niño de 14 o 15 años y él ya tenía 16. Eso preocupaba mucho a sus padres y no sabían que hacer.
- Deberíamos hablar con nuestros padres una vez más e intentar sacarles la mayor información posible. Pero me da la impresión de que, de algún modo, nuestros casos están relacionados por lo que deberíamos quedar en mi casa, por ejemplo, y hablar tus padres, los míos, tú y yo. ¿De acuerdo?
- Ok. Pero díselo a tus padres antes de yo decírselo a los míos. ¿Vale?-se notaba en su voz un toco algo brusco.
- Sí claro hija, ha sido un fallo técnico. Olvídalo mi niña, ha sido un lapsus-dijo rápidamente Alberto.
Pero Juliette no lo olvidó. Iban pasando los días, las semanas y los años y Juliette no conseguía olvidar ese "fallo" de su padre. Hasta que un día, un día antes de cumplir los 16, quedó con Seth para contárselo porque no aguantaba más. Ese día caía en sábado por lo que quedó para comer en el Burguer King.
Se sentaron en la mesa más alejada por la petición de Juliette. Como comían y Juliette estaba callada y sumida en sus pensamientos Seth habló primero.
- Llevas 3 años casi sin hablarme y sin quedar juntos, me parece raro que te acuerdes de mi nombre
- Seth... no digas eso por favor. Hoy no...
- Juliette, mira, he estado toda mi vida solo y cuando por fin encuentro a alguien igual que yo va y lo estropea. Esto no es justo, ¡mi vida no es justa! Creo que será mejor, y me duele decirte esto, que te olvides de mi y yo de ti. He estado hablando estos días con mis padres y... ellos también están de acuerdo en que me has hecho demasiado daño. He sufrido mucho... y... nos mudamos.
- ¡No!-exclamó Juliette-Espera, yo... antes de que te... va-yas-pronunció estas palabras con mucha lentitud- Te tengo que contar una cosa.
Juliette explicó a Seth desde la conversación con sus padres hasta que cada vez que sacaban el tema evitaban hablar de eso. Aquello preocupó a Seth.
- Si te digo la verdad, a mi me ha pasado algo parecido. A veces, más bien últimamente, les escucho hablar sobre un chico llamado Nahuel. Pero cada vez que les pregunto quién es me dicen que el hijo de una amiga. Pero hablan demasiado de él. No creo que sea el hijo de una amiga-explicó Seth. Todavía estaba enfadado y dolido por Juliette.
Sé lo que estais pensando, sí. Seth también era un elfo y, al igual que a Juliette, sus padres le dejaron a la familia humana. Pero a él no le habían hecho el hechizo para que crezca al igual que los demás niños. Por lo que estaba dejando de crecer y parecía un niño de 14 o 15 años y él ya tenía 16. Eso preocupaba mucho a sus padres y no sabían que hacer.
- Deberíamos hablar con nuestros padres una vez más e intentar sacarles la mayor información posible. Pero me da la impresión de que, de algún modo, nuestros casos están relacionados por lo que deberíamos quedar en mi casa, por ejemplo, y hablar tus padres, los míos, tú y yo. ¿De acuerdo?
- Ok. Pero díselo a tus padres antes de yo decírselo a los míos. ¿Vale?-se notaba en su voz un toco algo brusco.
***
Juliette llegó a su casa y subió por el ascensor. No tenía tiempo (según ella pues eran las cuatro de la tarde) de subir por las escaleras. Se paró en la puerta pues escuchó voces en el recibidor. Voces desconocidas que nunca había escuchado. Se dispuso a escuchar.
- ...muy bien, ¿sabes?-escuchó que decía una voz femenina-Me alegro de que le vaya bien aunque al principio no la quisiesen.
- La echamos mucho de menos-añadió una voz masculina.
- Ishmar, Aonia, si ella os hubiese conocido bien también os echaría de menos-dijo Sara, su madre.
"¿Quiénes son esos?", pensó Juliette, "No conozco a nadie que se llamen Isar y Ania... ah no, Ishmar y Aonia".
- Creo que tendríamos que irnos-dijo Aonia-, nos esperan en El Palacio del Alba.
Juliette no escuchó nada más porque fue a esconderse en un tramo de la escalera. Esperó un minuto pero no salía nadie. Se acercó a la puerta y escuchó otra vez.
Se escuchó unas palabras muy raras y un relámpago azul salió de debajo de la puerta.
- La tienen que echar mucho de menos-fue lo único que escuchó de la boca de su padre. Nada más. Ninguna voz más.
"No puede ser, no se han ido... ¿por qué no hablan?" se preguntó Juliette.
Decidió entrar. Sacó las llaves del bolso y entró en su casa.
- ¡Hola!-dijo Juliette.
- Hola cariño-dijo Sara.
- Hola y adiós-dijo Alberto-. Me voy a trabajar.
- Ok papi. Chao-dijo y le dió un beso a su padre.
Alberto salió por la puerta.
- Mamá, he venido para avisarte de que voy a estar en el parque con Seth. ¿Vale?
- De acuerdo. ¿Te vas ya o te quedas un rato?
- Creo que me voy ya. Seth está ahí abajo esperando-mintió Juliette.
- Bueno, vale. Adiós.
Juliette se despidió con un beso y salió corriendo por la puerta. Bajó las escaleras corriendo y llamó a Seth para quedar en el parque. Cuando llegó Seth estaba esperando ya en el banco de siempre.
- Seth. Mira...
Le dijo todo lo que había escuchado y que no había visto salir a nadie de su casa.
- July, a lo mejor te lo has imaginado todo.
- ¡No! Estoy segura de que dijeron que iban al Palacio del Alba, pronunciaron unas palabras rarísimas y un rayo azul salió por debajo de la puerta.
- ¿Cuáles eran las palabras?
- No sé, algo así como "Espectrum viajerus"...-y Juliette desapareció.
- ¡JULIETTE!-exclamó Seth alzando la mano donde segundos antes había estado Juliette, su July.
28 sept 2010
Selena Gomez odia a Miley Cyrus :S
Selena Gómez, que acaba de cumplir los 18 años hace poco, se ha declarado completamente anti-Miley. Ella se considera una chica poco problemática, al menos en comparación con Miley Cyrus, a la que últimamente se le ha visto provocando y muy distinta de como era en sus principios, y, tal como Selena dijo en la entrevista a la revista "Latina": "yo solo espero ser un buen ejemplo de lo Que somos"
Selena Gómez es una de las jóvenes más mediáticas del momento, y sabe que tiene una gran responsabilidad. Por eso quiere convertirse en un modelo a seguir y busca ofrecer una buena imagen para sus fans.
En la entrevista, describen a Selena Gómez como la "anti Miley Cyrus", ya que no es tan atrevida en cuanto al vestuario como ella.
Selena Gómez es una de las jóvenes más mediáticas del momento, y sabe que tiene una gran responsabilidad. Por eso quiere convertirse en un modelo a seguir y busca ofrecer una buena imagen para sus fans.
En la entrevista, describen a Selena Gómez como la "anti Miley Cyrus", ya que no es tan atrevida en cuanto al vestuario como ella.
Selena y Miley cuando todavía compartían una amistad
24 sept 2010
Capítulo 3: Nuevos comienzos
Seth y Juliette eran muy felices desde que se conocieron. Quedaban para estudiar juntos, salían al cine... En lo que no coincidían eran cuando había fútbol. Entonces Seth iba con su padre y Juliette se quedaba en casa o salía sola.
Pero todo cambió un día cuando los chicos tenían 13 años. Seth y Juliette estaban dando por primera vez clase de gimnasia en la piscina.
- Bien, ¿quién no sabe nadar?-preguntó Manolo, el profesor de gimnasia.
Todos se quedaron en silencio. Todos sabían nadar, o eso parecía. Al principio, con los ejercicios con la tabla o las patatas todo iba bien pero Manolo tuvo que irse un momento y ahí ocurrió todo. José, uno de los más traviesos de la clase sin darse cuenta empujó a María al agua. Pero María no había dicho que no sabía nadar. Y se hundió.
Instintivamente Juliette, o July como la llamaba Seth, empujó a los que estaban delante suya, se tiró al agua congiendo mucho aire (la piscina era muy honda) y entró en el agua. Buceó hasta coger a María y nadó hasta la superficie. Todos los estudiantes se acercaron hasta donde estaban ellos y empezaron a murmurar cosas como:
- La ha salvado-murmuraban unos.
- Juliette la ha salvado-murmuraban otros.
El profesor llegó en ese momento y vio a María jadeando en el suelo.
- ¿Qué ha pasado?-preguntó un poco histérico-¡Quiero que alguien me lo explique ahora mismo!
- Yo...-empezó José-le di un golpe a... María sin querer al moverme y... ella no ha dicho que... no sabía nadar y... se cayó al agua y... Juliette se tiró al agua y... la salvó y...-dijo rápidamente José.
- ¡Para, para! ¿Quieres decir que... Juliette la salvó?-preguntó el profesor interrumpiendo a José y rascándose la cabeza- Vaya...
Juliette miraba a todos sus compañeros y Seth la rodeaba con el brazo para calentarla.
- Gracias, Juliette...-murmuró María.
A partir de ese día todo cambió. Todos empezaron a saludar y a charlar con Juliette. María la integró en el grupo en agradecimiento a que la salvase.
- Juliette, hoy hemos quedado todas las chicas para ir al centro comercial. ¿Te vienes?-preguntaron María y Laura a Juliette la tarde siguiente del salvamento.
- ¡Claro!- contestó contentísima.
Juliette fue corriendo a contárselo a Seth.
- ¡Las chicas me han invitado a ir al centro comercial con ellas! ¡¿No es fantástico?!-exclamó Juliette con entusiasmo.
- Sí, bueno... pero July... esta tarde habíamos quedado tú y yo para ir al cine-contestó Seth desconcertado.
- Bueno, pero un día es un día. ¿Podemos quedar otro día? Por favor...-rogó poniendo cara de gatito de Shrek.
- Está bien-dijo apenado.
Pero no fue solo una vez: Juliette poco a poco iba dejando solo a Seth, pues a él seguían sin hacerle caso, hasta el punto en que dejaron de salir juntos y apenas hablar. Se quedaba solo en los recreos y ya no salía por las tardes.
Un día Juliette llegó a su casa y allí se desencadenó la tormenta.
- Muy bien hija. Estamos muy contentos de que ya, hace una semana, se diesen cuenta de que eres maravillosa-comentó orgullosa Sara.
- Exactamente, Juliette. Tus padres estaría muy contentos...-ahí metió la pata Alberto.
- Sí... un momento, papá ¿has dicho mis padres?-preguntó extrañada-Pero mis padres sois vosotros...
Pero todo cambió un día cuando los chicos tenían 13 años. Seth y Juliette estaban dando por primera vez clase de gimnasia en la piscina.
- Bien, ¿quién no sabe nadar?-preguntó Manolo, el profesor de gimnasia.
Todos se quedaron en silencio. Todos sabían nadar, o eso parecía. Al principio, con los ejercicios con la tabla o las patatas todo iba bien pero Manolo tuvo que irse un momento y ahí ocurrió todo. José, uno de los más traviesos de la clase sin darse cuenta empujó a María al agua. Pero María no había dicho que no sabía nadar. Y se hundió.
Instintivamente Juliette, o July como la llamaba Seth, empujó a los que estaban delante suya, se tiró al agua congiendo mucho aire (la piscina era muy honda) y entró en el agua. Buceó hasta coger a María y nadó hasta la superficie. Todos los estudiantes se acercaron hasta donde estaban ellos y empezaron a murmurar cosas como:
- La ha salvado-murmuraban unos.
- Juliette la ha salvado-murmuraban otros.
El profesor llegó en ese momento y vio a María jadeando en el suelo.
- ¿Qué ha pasado?-preguntó un poco histérico-¡Quiero que alguien me lo explique ahora mismo!
- Yo...-empezó José-le di un golpe a... María sin querer al moverme y... ella no ha dicho que... no sabía nadar y... se cayó al agua y... Juliette se tiró al agua y... la salvó y...-dijo rápidamente José.
- ¡Para, para! ¿Quieres decir que... Juliette la salvó?-preguntó el profesor interrumpiendo a José y rascándose la cabeza- Vaya...
Juliette miraba a todos sus compañeros y Seth la rodeaba con el brazo para calentarla.
- Gracias, Juliette...-murmuró María.
A partir de ese día todo cambió. Todos empezaron a saludar y a charlar con Juliette. María la integró en el grupo en agradecimiento a que la salvase.
- Juliette, hoy hemos quedado todas las chicas para ir al centro comercial. ¿Te vienes?-preguntaron María y Laura a Juliette la tarde siguiente del salvamento.
- ¡Claro!- contestó contentísima.
Juliette fue corriendo a contárselo a Seth.
- ¡Las chicas me han invitado a ir al centro comercial con ellas! ¡¿No es fantástico?!-exclamó Juliette con entusiasmo.
- Sí, bueno... pero July... esta tarde habíamos quedado tú y yo para ir al cine-contestó Seth desconcertado.
- Bueno, pero un día es un día. ¿Podemos quedar otro día? Por favor...-rogó poniendo cara de gatito de Shrek.
- Está bien-dijo apenado.
Pero no fue solo una vez: Juliette poco a poco iba dejando solo a Seth, pues a él seguían sin hacerle caso, hasta el punto en que dejaron de salir juntos y apenas hablar. Se quedaba solo en los recreos y ya no salía por las tardes.
Un día Juliette llegó a su casa y allí se desencadenó la tormenta.
- Muy bien hija. Estamos muy contentos de que ya, hace una semana, se diesen cuenta de que eres maravillosa-comentó orgullosa Sara.
- Exactamente, Juliette. Tus padres estaría muy contentos...-ahí metió la pata Alberto.
- Sí... un momento, papá ¿has dicho mis padres?-preguntó extrañada-Pero mis padres sois vosotros...
10 sept 2010
Capítulo 2: El chico de ojos rojos
Juliette con 2 años
Juliette con 10 años
Los años pasaban y Juliette crecía sin saber nada de su primera semana. Ahora tenía 2 años y ya había aprendido a hablar y caminar-aunque torpemente-. La familia de Sara y Alberto no sabía nada de lo ocurrido con Ismhar y Aonia y... de Nawin. Solo la pareja de mortales sabía lo de los reyes elfos. Nadie sabía que existían los elfos ni que tenían un reino en alguna isla invisible entre Europa y América. Nadie intuía el por qué de la belleza y de los ojos dorados de la ahora llamada Juliette. Ella crecía como una chica normal gracias a el matrimonio que había accedido a cuidar de ella hasta nuevo aviso o... para siempre.
Se comportaba de forma normal, pero la gente desconfiaba de ella porque tenía los ojos dorados y nadie de la familia de los "padres" tenía ojos dorados. Incluso en su familia real, la elfa, ninguno tenía los ojos dorados. Y por culpa de los ojos dorados tuvo que dejar el reino elfo. ¿Por qué?, os preguntareis. Por la profecía:
La real criatura de ojos dorados
El mundo salvará o destruirá
Matará o ayudará al maligno ser
Sola no lo logrará conseguir
Pues alguien la hará comprender
Y ese alguien se sacrificará y morirá
Todos en el mundo elfo pensaron que lo mejor era mandarla al mundo de los mortales para salvar el reino elfo. Por lo que le quitaron los rasgos elfos más característicos: las orejas en punta y la larga vida (es tan larga [viven más de 500 años] que se llaman a sí mismos inmortales). Pero sus ojos no los pudieron cambiar.
No consiguió hacer amigos por culpa de los ojos dorados, lo que hacía que desconfiaran de ella. A las más creídas no les gustaba también porque era más guapa que todas ellas.
Pero el día de su décimo cumpleaños, 15 de marzo, la profesora dijo:
- Chicos, chicas, hoy es un día especial-Juliette levantó la vista del pupitre.
¡Se ha acordado... se dijo a sí misma.
- Hoy-continuó la profesora-tenemos un nuevo alumno-Juliette agachó la cabeza de nuevo.
...no =(, pensó Juliette.
6 sept 2010
Capítulo 1: Adiós
Hola. Voy a hacer una una novela. Seguiré con la de Charlotte, pero también haré esta.
Aonia miraba con dulzura a su niña. El bebé le miraba y reía. Aonia le sonrió mientras le apartaba el mechón de pelo dorado que le caía sobre los ojos.
- No hay cosa más bella en el mundo-susurró una voz a su espalda-. Pero sabes que esto no va a durar eternamente. Si sigue aquí atacarán nuestro mundo y... a ella.
- Ya lo sé Ismhar. ¿Qué vamos a hacer?-preguntó preocupada Aonia.
- Dímelo tú, estoy seguro de que tienes alguna idea-dijo Ismhar.
- Sí, llevarla con Sara y Alberto. Pero entonces...
- dejará de ser inmortal-concluyó Ismhar-. Lo sé pero es la única opción.
Se escuchó el ruido de un portazo en la puerta de abajo del castillo.
- ¡Dame la mano!-gritó Ismhar.
Aonia agarró fuerte a Nawin, su preciosa hija de ojos dorados, y le dio la mano a Ismhar. Justo cuando un monstruo de tres cabezas parecido a un troll entraba en la habitación un destello azul inundó la habitación y desaparecieron sin dejar rastro.
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Aonia miraba con dulzura a su niña. El bebé le miraba y reía. Aonia le sonrió mientras le apartaba el mechón de pelo dorado que le caía sobre los ojos.
- No hay cosa más bella en el mundo-susurró una voz a su espalda-. Pero sabes que esto no va a durar eternamente. Si sigue aquí atacarán nuestro mundo y... a ella.
- Ya lo sé Ismhar. ¿Qué vamos a hacer?-preguntó preocupada Aonia.
- Dímelo tú, estoy seguro de que tienes alguna idea-dijo Ismhar.
- Sí, llevarla con Sara y Alberto. Pero entonces...
- dejará de ser inmortal-concluyó Ismhar-. Lo sé pero es la única opción.
Se escuchó el ruido de un portazo en la puerta de abajo del castillo.
- ¡Dame la mano!-gritó Ismhar.
Aonia agarró fuerte a Nawin, su preciosa hija de ojos dorados, y le dio la mano a Ismhar. Justo cuando un monstruo de tres cabezas parecido a un troll entraba en la habitación un destello azul inundó la habitación y desaparecieron sin dejar rastro.
***
Sara y Alberto almorzaban cuando se oyó de repente el ruido de una pisadas en el recibidor.
- ¿Pero qué...?-mascuyó Alberto con la boca llena de comida.
Ismhar y Aonia aparecieron con Nawin por la puerta del comedor. Sara se levantó al instante para saludar, con sorpresa, a sus inesperados invitados.
- ¡Ismhar, Aonia! Que grata sorpresa. ¿Qué haceis por aquí? ¿Como está el reino? ¿Y el castillo?
- ¡Buenas tardes!-saludó Alberto.
- Todo va mal, amigos. La profecía se está cumpliendo y vienen a por ella-comentó Ismhar mientras miraba preocupado a Nawin.
Unas lágrimas se derramaron por los ojos de Aonia y Nawin miraba a todos lados intuyendo que pasaba algo malo.
- Si os podemos ayudar en algo...-comentó Alberto.
- Tenemos que confiaros a Nawin... es la única opción de que siga con vida-dijo Ismhar.
- Oh-murmulló Sara- Estaríamos encantados, pero... nadie me ha visto embarazada.
- No importa, podemos manipular las mentes de los humanos. Haremos que crean que sí lo has estado.
- Entonces lo haremos-dijo Alberto-. Sabeis que siempre estamos encantados de ayudaros en lo que podemos y esta vez no va a ser diferente.
- Muchas gracias-sollozó Aonia, que hasta ahora no había hablado por la profunda tristeza que la invadía.
Aonia entregó a Nawin a Sara mientras sentía que se le rompía el corazón.
- Una cosa. Nawin es un nombre un poco raro para una niña humana. ¿No deberíamos cambiarle el nombre?-preguntó Alberto.
- Sí, creo que es lo mejor-contestó Ismhar-. ¿Aonia?
- Juliette. ¿Es lo suficientemente humano?
- Sí-contestó Sara-. Muy humano.
- Creo que deberíamos de irnos a defender el castillo. Podrían destruírlo-comentó Ismhar.
- Sí-murmulló Aonia-. Espero que nos veamos pronto.
Aonia se acercó a darle un beso al bebe.
- Adiós-murmullaron Aonia e Ismhar a la vez.
- Adiós Nawin, te quiero-murmulló Aonia despació mientras desaparecían otra vez para aparecer en medio del vestíbulo del castillo.
Sara y Alberto se miraron durante un largo rato y volvieron a comer en silencio. Sara no soltó a la chica en ningún momento del día. Durante el día fueron apareciendo cosas de bebes: cunas, comida y algunas cosas más.
- Lo estarán teletransportando mientras no luchan-comentó Sara a Alberto una vez.
Nawin los miraba extrañada preguntándose donde estaría su mamá pero años después lo olvidó.
Capítulo 12: ¿Me teneis miedo?
- Exacto, tú, Charlotte-contestó el director.
- ¿Quién yo? ¿Charlotte? ¿La de aquí presente? ¿La que...
- Para Charlotte-me interrumpió Percy-, deja que se explique.
- Gracias, Percy-agradeció Edward-. Lo explicaré yo. Existen tres poderes que son muy dificiles de encontrar: dominar todos los elementos (es más dificil de encontrar que dominar uno solo); provocar que alguien deje de ver, oír... bueno, de tener sentidos; y provocar una sensación de dolor en la mente. Tú tienes la tercera habilidad. Eres alguien especial, Charlotte, pero mientras no controles tu habilidad serás muy peligrosa. Al igual que los demás con habilidades tendrás que ir a clases especiales para controlar los poderes.
Percy y yo escuchábamos con la boca abierta. Ninguno de los dos esperábamos esa respuesta. Miré a Percy y me miraba con los ojos abiertos como platos. No sé en qué pensaría en ese momento pero estaba segura de que estaba tan asombrado como yo.
De repente Percy se levantó y salió por la puerta. La tristeza invadió mi mente: Percy había salido por la puerta. ¿Me tendría miedo? ¿No volvería a hablarme? No podía imaginar mi existencia sin que Percy me hablase. Al igual que Lidia, Vivian y Roger.
Olvidándome del director y de mi profesor me incorporé como pude y salí corriendo para buscar a Percy. Esuché los murmullos del director mientras corría.
- ¿Crees que es peligrosa?
- No lo creo. Pero no tiene que enfadarse demasiado, si no no se controlará-contestó Edward-. Debería...
A partir de ahí los murmullos se perdieron en el aire. Llegué a un "cruce de caminos". Dos escaleras: una bajaba y una subía.
¿Cuál escojo? Abajo están los demás, pero si se quisiera esconder iría hacia arriba.
Me quedé pensando 5 minutos cuál escoger. Al final bajé las escaleras.
Aunque no quisiera reconocerlo, estaba sufriendo. No quería perder a mis amigos. Lidia, Vivian, Roger, Percy... Los quería demasiado para perderlos por una estúpida habilidad.
Al llegar al último escalón los vi. Charlando y se dirigían hasta donde yo estaba. Pero no me habían visto. De repente, Roger miró hacia donde yo estaba. Leyó el sufrimiento que irradiaban mis ojos y llamó la atención a los demás. Lidia vino corriendo hacia donde yo estaba y me abrazó fuertemente.
- ¿Me teneis miedo?-dije entrecortadamente.
- ¿Miedo?-preguntó Lidia.
- Sí... Percy salió corriendo de la habitación asustado y... yo... pensé que tenía miedo...-balbuceé.
Percy se acercó corriendo hasta mí y me abrazó, al igual que Lidia.
- No seas idiota, ¿miedo? ¿De ti? ¡Mírate! ¡Das risa!-dijo sarcásticamente.
Todos empezamos a reír. Roger se acercó con Vivian y dijo:
- Que ahora tengas una habilidad como yo no quiere decir que vaya a cambiar las cosas.
- ¡Claro! ¿Qué te creías? ¡Si no siguiésemos siendo amigos ahora es que no éramos buenos amigos antes!-replicó Vivian.
- Gracias-contesté- ¿Cómo está Cata?
- Está bien. No le ha pasado nada. Suerte que está muerta y no la puede matar más.
Todos nos reímos.
- ¿Quién yo? ¿Charlotte? ¿La de aquí presente? ¿La que...
- Para Charlotte-me interrumpió Percy-, deja que se explique.
- Gracias, Percy-agradeció Edward-. Lo explicaré yo. Existen tres poderes que son muy dificiles de encontrar: dominar todos los elementos (es más dificil de encontrar que dominar uno solo); provocar que alguien deje de ver, oír... bueno, de tener sentidos; y provocar una sensación de dolor en la mente. Tú tienes la tercera habilidad. Eres alguien especial, Charlotte, pero mientras no controles tu habilidad serás muy peligrosa. Al igual que los demás con habilidades tendrás que ir a clases especiales para controlar los poderes.
Percy y yo escuchábamos con la boca abierta. Ninguno de los dos esperábamos esa respuesta. Miré a Percy y me miraba con los ojos abiertos como platos. No sé en qué pensaría en ese momento pero estaba segura de que estaba tan asombrado como yo.
De repente Percy se levantó y salió por la puerta. La tristeza invadió mi mente: Percy había salido por la puerta. ¿Me tendría miedo? ¿No volvería a hablarme? No podía imaginar mi existencia sin que Percy me hablase. Al igual que Lidia, Vivian y Roger.
Olvidándome del director y de mi profesor me incorporé como pude y salí corriendo para buscar a Percy. Esuché los murmullos del director mientras corría.
- ¿Crees que es peligrosa?
- No lo creo. Pero no tiene que enfadarse demasiado, si no no se controlará-contestó Edward-. Debería...
A partir de ahí los murmullos se perdieron en el aire. Llegué a un "cruce de caminos". Dos escaleras: una bajaba y una subía.
¿Cuál escojo? Abajo están los demás, pero si se quisiera esconder iría hacia arriba.
Me quedé pensando 5 minutos cuál escoger. Al final bajé las escaleras.
Aunque no quisiera reconocerlo, estaba sufriendo. No quería perder a mis amigos. Lidia, Vivian, Roger, Percy... Los quería demasiado para perderlos por una estúpida habilidad.
Al llegar al último escalón los vi. Charlando y se dirigían hasta donde yo estaba. Pero no me habían visto. De repente, Roger miró hacia donde yo estaba. Leyó el sufrimiento que irradiaban mis ojos y llamó la atención a los demás. Lidia vino corriendo hacia donde yo estaba y me abrazó fuertemente.
- ¿Me teneis miedo?-dije entrecortadamente.
- ¿Miedo?-preguntó Lidia.
- Sí... Percy salió corriendo de la habitación asustado y... yo... pensé que tenía miedo...-balbuceé.
Percy se acercó corriendo hasta mí y me abrazó, al igual que Lidia.
- No seas idiota, ¿miedo? ¿De ti? ¡Mírate! ¡Das risa!-dijo sarcásticamente.
Todos empezamos a reír. Roger se acercó con Vivian y dijo:
- Que ahora tengas una habilidad como yo no quiere decir que vaya a cambiar las cosas.
- ¡Claro! ¿Qué te creías? ¡Si no siguiésemos siendo amigos ahora es que no éramos buenos amigos antes!-replicó Vivian.
- Gracias-contesté- ¿Cómo está Cata?
- Está bien. No le ha pasado nada. Suerte que está muerta y no la puede matar más.
Todos nos reímos.
3 sept 2010
CAPITULO VIII: Zac
Las vacaciones con Angy se habían pasado demasiado deprisa. Nos lo habíamos pasado genial. Ella era una fiestera. Llegué a mi casa todavía con la confusión a flor de piel. Sabía bien que con el primero que debía hablar era con Zac... el era tan... comprensivo, atento, dulce, adorable... ¡¡PUFFF!! Maldito amor. Así que en cuanto hube deshecho las maletas intente contactar con Calipso, no tenía el número de él:
- ¡Holaa! No esperaba que me fuéses a llamar -dijo ella.
- Mmm... ya, ¿me puedes pasar con Zac? -entonces se quedó callada- ¿Eii? ¿Calipso?
- Jo, me llamas para hablar con mi hermano ? - me la imaginaba poniendo carita de corderito...
- Es que... no tengo su número, y tengo que hablar con él.
- Bueno, vale -oí como llamaba a su hermano, y me alegré de que no pidiese explicaciones.
- Hola -saludó él.
- Hola, Zac... esto... ¿tú puedes quedar? Ahora...
- Mmm, bueno, sí, te voy a recoger a tu casa?
- Sí, genial ! Te espero aquí, vale?
- Ok ! - y colgó.
No me esmeré mucho en elegir una buena ropa, con unos vaqueros pitillos y una camiseta de hombre descubierto con cinturón, salí a la calle. Allí estaba él. Ahora... me sentía como una tonta, le veía como si fuese un ángel... aunque tal vez pudiese denominarle así, pues él era de mi raza. Me acerqué y no le dije ni hola... qué vergüenza...
- ¿Para qué hemos quedado? -preguntó.
- Puedes imaginártelo.
- Sí, creó que sí -dijo con una sonrisa.
- ¿Podemos... ir al bosque? Es que... prefiero hablar allí-dije.
Los árboles siempre me habían encantado, la compenetración de las razas con la naturaleza era más fuerte que la de los humanos. Él asintió, cogió su coche, con el que había llegado, y condujo hasta la entrada de la masa de árboles.
Cuando empezamos a caminar me sentí más tranquila, me quité las sandalias, y las cogí en la mano... Así estaba mucho mejor. Pisar descalza la hierba es genial.
- Bueno, ¿qué ibas a decirme? -preguntó Zac.
Le miré y fruncí el ceño.
- Mmm... no me interrumpas hasta que yo te diga -le avisé-. Te quiero -era lo único que se me ocurrió decir, pero luego la cabeza se me llenó de nuevos discursos-. Y... hay un problema, y es que también quiero muchísimo a Sam y a Liam... Me he dado cuenta, y no puedo seguir negándolo, porque es la verdad. La... "idea" de mi amiga, es que puedo quereros a los tres por igual, peroo yo sé que vosotros, probablemente no podrías compartir chica, ni estaríais dispuestos a... bueno, a eso.
- A mí me da igual -me cortó. Había pasado completamente de lo que le había dicho de que no me interrumpiese-. Si te quiero, es de cualquier forma, aunque ames a otros a la vez. Solo quiero poseer al menos... una parte de tí.
Noté que perdía el equilibrio y las alas salieron de mí instantáneamente, evitando que cayese al suelo.
- Mierda... mi camisa -murmuré.
Zac sonrió. Escondí de nuevo las alas, y él me abrazó.
- No te preocupes por mí, seguiré estando aquí, contigo...
Tan comprensivo, tan atento, tan dulce, tan adorable...
Miré hacia arriba y mis labios buscaron los suyos, hasta encontrarlos. Le besé pacientemente, no quería ir rápido, le rodeé con mis brazos a la altura de la cabeza, y al rato, me separé de él.
Bajé la cabeza, no sin antes ver la sonrisa encantadora de Zac que, a mis ojos, podría alumbrar el bosque entero.
- No sé si los demás opinarán lo mismo... -susurré.
- Liam sí, créeme, le he conocido muy... a fondo la última vez que le vi. Es como un libro abierto, y Sam... bueno, ese no sé.
Le apreté más contra mí. Junto a él me sentía protegida. Él me acarició el pelo con tranquilidad.
- Es lo que te he dicho: si te quieren, no les puede importar -murmuró.
- Ya, supongo.
Hablabamos todo el rato abrazados, yo no separaba mi mejilla de su pecho.
- Me siento genial -comentó Zac-. Soy el primero que te ha besado de los tres.
Yo sonreí, le cogí la mano, y juntos volvimos al coche...
- ¡Holaa! No esperaba que me fuéses a llamar -dijo ella.
- Mmm... ya, ¿me puedes pasar con Zac? -entonces se quedó callada- ¿Eii? ¿Calipso?
- Jo, me llamas para hablar con mi hermano ? - me la imaginaba poniendo carita de corderito...
- Es que... no tengo su número, y tengo que hablar con él.
- Bueno, vale -oí como llamaba a su hermano, y me alegré de que no pidiese explicaciones.
- Hola -saludó él.
- Hola, Zac... esto... ¿tú puedes quedar? Ahora...
- Mmm, bueno, sí, te voy a recoger a tu casa?
- Sí, genial ! Te espero aquí, vale?
- Ok ! - y colgó.
No me esmeré mucho en elegir una buena ropa, con unos vaqueros pitillos y una camiseta de hombre descubierto con cinturón, salí a la calle. Allí estaba él. Ahora... me sentía como una tonta, le veía como si fuese un ángel... aunque tal vez pudiese denominarle así, pues él era de mi raza. Me acerqué y no le dije ni hola... qué vergüenza...
- ¿Para qué hemos quedado? -preguntó.
- Puedes imaginártelo.
- Sí, creó que sí -dijo con una sonrisa.
- ¿Podemos... ir al bosque? Es que... prefiero hablar allí-dije.
Los árboles siempre me habían encantado, la compenetración de las razas con la naturaleza era más fuerte que la de los humanos. Él asintió, cogió su coche, con el que había llegado, y condujo hasta la entrada de la masa de árboles.
Cuando empezamos a caminar me sentí más tranquila, me quité las sandalias, y las cogí en la mano... Así estaba mucho mejor. Pisar descalza la hierba es genial.
- Bueno, ¿qué ibas a decirme? -preguntó Zac.
Le miré y fruncí el ceño.
- Mmm... no me interrumpas hasta que yo te diga -le avisé-. Te quiero -era lo único que se me ocurrió decir, pero luego la cabeza se me llenó de nuevos discursos-. Y... hay un problema, y es que también quiero muchísimo a Sam y a Liam... Me he dado cuenta, y no puedo seguir negándolo, porque es la verdad. La... "idea" de mi amiga, es que puedo quereros a los tres por igual, peroo yo sé que vosotros, probablemente no podrías compartir chica, ni estaríais dispuestos a... bueno, a eso.
- A mí me da igual -me cortó. Había pasado completamente de lo que le había dicho de que no me interrumpiese-. Si te quiero, es de cualquier forma, aunque ames a otros a la vez. Solo quiero poseer al menos... una parte de tí.
Noté que perdía el equilibrio y las alas salieron de mí instantáneamente, evitando que cayese al suelo.
- Mierda... mi camisa -murmuré.
Zac sonrió. Escondí de nuevo las alas, y él me abrazó.
- No te preocupes por mí, seguiré estando aquí, contigo...
Tan comprensivo, tan atento, tan dulce, tan adorable...
Miré hacia arriba y mis labios buscaron los suyos, hasta encontrarlos. Le besé pacientemente, no quería ir rápido, le rodeé con mis brazos a la altura de la cabeza, y al rato, me separé de él.
Bajé la cabeza, no sin antes ver la sonrisa encantadora de Zac que, a mis ojos, podría alumbrar el bosque entero.
- No sé si los demás opinarán lo mismo... -susurré.
- Liam sí, créeme, le he conocido muy... a fondo la última vez que le vi. Es como un libro abierto, y Sam... bueno, ese no sé.
Le apreté más contra mí. Junto a él me sentía protegida. Él me acarició el pelo con tranquilidad.
- Es lo que te he dicho: si te quieren, no les puede importar -murmuró.
- Ya, supongo.
Hablabamos todo el rato abrazados, yo no separaba mi mejilla de su pecho.
- Me siento genial -comentó Zac-. Soy el primero que te ha besado de los tres.
Yo sonreí, le cogí la mano, y juntos volvimos al coche...
____________________________________________
Me encanta Zac, en serio, es... genial
A lo mejor estaré un tiempo sin escribir, porque
me voy de vacaciones, aunque puede que consigue llevarme
el portátil. SeosQiiere :) Mari
31 ago 2010
Blog de Historias ! :)
Este blog es tambien de historias.
Se llama, elección de amor, y este es su link: http://www.elecciondeamor.blogspot.com/,
yo he leido el primer capi (el Qe ya esta publicado) Y NO ESTA NADA MAL ! :D
Marii (LL)
Se llama, elección de amor, y este es su link: http://www.elecciondeamor.blogspot.com/,
yo he leido el primer capi (el Qe ya esta publicado) Y NO ESTA NADA MAL ! :D
Marii (LL)
29 ago 2010
CAPITULO VII: Confusión.
- ¡Jess ! Todavía no me puedo creer que esté escuchando tu voz -chilló una voz al otro lado de la línea.
Era Angy. Me había llamado a las 8 de la mañana. Era domingo, no tenía que madrugar, pero me encantaba volver a hablar con ella después de tanto tiempo.
- ¡Tía! ¡Adivina qué! -exclamó-. Ayer mi padre llamó a tu madre, y te vas a venir aquí de vacaciones de invierno.
Angy vivía en Florida
- ¡Eso es la bomba! -grité-. ¿Pero qué eso cuando?
- Pues dentro de un mes, cuando empiecen las vacaciones. Lo interesante de esto es la playa, pero quería aprovechar el haber convencido a mis padres, y eso.... ¿Vendras, no?
- ¡Por supuestísimo!
- ¡Qué ganazas de verte tía!
- Lo mismo digo... -continué, y así estuvimos hablando hasta que a las 12 se despertó mi madre. A partir de ese día todo fueron grandes preparativos, mi billete de avión, mi equipaje...
Me moría de ganas porque ese mes pasase y poder verla. Angy y yo habíamos sido amigas desde la guardería, aunque en segundo curso tuvo que irse a Florida por razones de trabajo, hacía cuatro años que solo nos hablabamos por cartas y messenger, y ahora por fin podríamos verlos.
Lo único malo es que también se acercaban los exámenes. No había vuelto a ver a Zac desde la acampada, y los gemelos estaban con su mudanza... Pero con Sam era distinto, tenía que verle siempre, me habían vuelto a cambiar de sitio (afortunadamente) ahora estaba al lado de Daniel, el chico con el que antes estaba sentado antes con Sarah. Pero él me hablaba al salir de clase y yo solo era capaz de dirigirle miradas huidizas.
***
El avión, al fin, había aterrizado en aquel sitio tan desconocido para mí. En cuanto salí Angy se tiró encima mía. Había cambiado muchísimo desde la última vez que la vi.
- ¡Por fin, por fin! -gritaba ella.
Yo no podía hacer más que reir, su madre nos esperaba atrás, esperando para cargar las maletas. La madre de Angy y la mía también habían sido siempre íntimas amigas, y todavía no se habían olvidado.
- ¡Tía hacía tanto tiempo! -parloteaba Angy-. Tenemos millones de cosas que hacer, iremos a la playa, a la piscina, fiesta de pijamas, a la disco... Hace mucho que llevo planeándolo todo para cuando vengas.
- Yo también te echado de menos :)
- Te presentaré también a Jonny.
- ¿Y ese quién es? -pregunté.
- El chico con el que estoy salindo...
- ¿Estás saliendo con un tío y no me lo has contado? No sé si te podré perdonar eso...
- Jo... es que no sé... no hablabamos desde hacía mucho -dijo con voz de inocente.
Llegamos a su casa, era una unifamiliar enorme, a pie de playa. Las paredes de fuera eran de color blanco, y brillaban con el sol. Las ventanas de la casa también eran muy grandes, el tejado era de madera, en marrón claro. Al entrar, vi que todo estaba perfectamente iluminado, y era super acogedor.
El cuarto de Angy estaba en el último piso, que solo estaba ocupado por esa habitación... Era una pedazo de habitación. Enormísima, al igual que el resto de la casa, las paredes estaban forradas con papel de pelillos lilas y había una gran alfombra moderna en el centro. El armario es de esos que abres una puerta y te encuentras con una pequeña salita con toda tu ropa y zapatos.
- Guao -es lo único que pude articular.
Angy sonrió:
- Mis padres no tienen más hijos, así que... además yo trabajo y eso, así que también he comprado mis propios muebles. Ahora estoy detrás de una cama de agua. Pero ni con el sueldo de cinco años en el trabajo la conseguiría... Bueno, ¿nos vamos?
Estuvimos dando vueltas por toda la ciudad. Angy me lo explicaba todo con muchísimo detalle, también conocí a Jonny, un chico muy simpático y divertido.
Al anochecer yo estaba hiper cansada. Nos fuimos a su cuarto, yo dormía en un colchón muy blandito, que parecía una cama. Nos pusimos a hablar en cuanto nos metimos en la cama:
- Bueno, cuenta -empezó Angy-. ¿Qué tal va tu vida amorosa?
- Pues... no lo sé. Estoy muy confusa. Verás, es una historia muy larga...
Se lo conté todo, Sam, Liam y Zac, todos los problemas que había tenido con ellos, lo que pasó con Sam la noche de la acampada, el que no les había vuelto a hablar desde todas esas confesiones, excepto donde conocí a Zac, claro, eso es un secreto.
- Vaya... -murmuró ella-. Tres tíos... ¿Y te gusta alguno?
- Ese es el problema: no lo sé.
- Yo... verás lo que te voy a decir... solo quiero sacar conclusiones, a ver... ¿Te gustó el beso de Sam?
Ahí me quedé super rayada:
- Em... sí -dije-. Creo que sí.
- ¿Y no te sientes nada atraída por los otros dos?
- Creo que sí...
- Pues... esto te parecerá una locura, pero es lo que pienso que es más correcto: Vete a por los tres.
- ¿QUÉ? -grité-. ¿LOS TRES?
- Baja la voz, sí, los tres, si tanto dicen que te quieren... creo que aceptarían que tuvieses más de un chico, no?
Entonces bajé la cabeza y me puse a reflexionar...
Era Angy. Me había llamado a las 8 de la mañana. Era domingo, no tenía que madrugar, pero me encantaba volver a hablar con ella después de tanto tiempo.
- ¡Tía! ¡Adivina qué! -exclamó-. Ayer mi padre llamó a tu madre, y te vas a venir aquí de vacaciones de invierno.
Angy vivía en Florida
- ¡Eso es la bomba! -grité-. ¿Pero qué eso cuando?
- Pues dentro de un mes, cuando empiecen las vacaciones. Lo interesante de esto es la playa, pero quería aprovechar el haber convencido a mis padres, y eso.... ¿Vendras, no?
- ¡Por supuestísimo!
- ¡Qué ganazas de verte tía!
- Lo mismo digo... -continué, y así estuvimos hablando hasta que a las 12 se despertó mi madre. A partir de ese día todo fueron grandes preparativos, mi billete de avión, mi equipaje...
Me moría de ganas porque ese mes pasase y poder verla. Angy y yo habíamos sido amigas desde la guardería, aunque en segundo curso tuvo que irse a Florida por razones de trabajo, hacía cuatro años que solo nos hablabamos por cartas y messenger, y ahora por fin podríamos verlos.
Lo único malo es que también se acercaban los exámenes. No había vuelto a ver a Zac desde la acampada, y los gemelos estaban con su mudanza... Pero con Sam era distinto, tenía que verle siempre, me habían vuelto a cambiar de sitio (afortunadamente) ahora estaba al lado de Daniel, el chico con el que antes estaba sentado antes con Sarah. Pero él me hablaba al salir de clase y yo solo era capaz de dirigirle miradas huidizas.
***
El avión, al fin, había aterrizado en aquel sitio tan desconocido para mí. En cuanto salí Angy se tiró encima mía. Había cambiado muchísimo desde la última vez que la vi.
- ¡Por fin, por fin! -gritaba ella.
Yo no podía hacer más que reir, su madre nos esperaba atrás, esperando para cargar las maletas. La madre de Angy y la mía también habían sido siempre íntimas amigas, y todavía no se habían olvidado.
- ¡Tía hacía tanto tiempo! -parloteaba Angy-. Tenemos millones de cosas que hacer, iremos a la playa, a la piscina, fiesta de pijamas, a la disco... Hace mucho que llevo planeándolo todo para cuando vengas.
- Yo también te echado de menos :)
- Te presentaré también a Jonny.
- ¿Y ese quién es? -pregunté.
- El chico con el que estoy salindo...
- ¿Estás saliendo con un tío y no me lo has contado? No sé si te podré perdonar eso...
- Jo... es que no sé... no hablabamos desde hacía mucho -dijo con voz de inocente.
Llegamos a su casa, era una unifamiliar enorme, a pie de playa. Las paredes de fuera eran de color blanco, y brillaban con el sol. Las ventanas de la casa también eran muy grandes, el tejado era de madera, en marrón claro. Al entrar, vi que todo estaba perfectamente iluminado, y era super acogedor.
El cuarto de Angy estaba en el último piso, que solo estaba ocupado por esa habitación... Era una pedazo de habitación. Enormísima, al igual que el resto de la casa, las paredes estaban forradas con papel de pelillos lilas y había una gran alfombra moderna en el centro. El armario es de esos que abres una puerta y te encuentras con una pequeña salita con toda tu ropa y zapatos.
- Guao -es lo único que pude articular.
Angy sonrió:
- Mis padres no tienen más hijos, así que... además yo trabajo y eso, así que también he comprado mis propios muebles. Ahora estoy detrás de una cama de agua. Pero ni con el sueldo de cinco años en el trabajo la conseguiría... Bueno, ¿nos vamos?
Estuvimos dando vueltas por toda la ciudad. Angy me lo explicaba todo con muchísimo detalle, también conocí a Jonny, un chico muy simpático y divertido.
Al anochecer yo estaba hiper cansada. Nos fuimos a su cuarto, yo dormía en un colchón muy blandito, que parecía una cama. Nos pusimos a hablar en cuanto nos metimos en la cama:
- Bueno, cuenta -empezó Angy-. ¿Qué tal va tu vida amorosa?
- Pues... no lo sé. Estoy muy confusa. Verás, es una historia muy larga...
Se lo conté todo, Sam, Liam y Zac, todos los problemas que había tenido con ellos, lo que pasó con Sam la noche de la acampada, el que no les había vuelto a hablar desde todas esas confesiones, excepto donde conocí a Zac, claro, eso es un secreto.
- Vaya... -murmuró ella-. Tres tíos... ¿Y te gusta alguno?
- Ese es el problema: no lo sé.
- Yo... verás lo que te voy a decir... solo quiero sacar conclusiones, a ver... ¿Te gustó el beso de Sam?
Ahí me quedé super rayada:
- Em... sí -dije-. Creo que sí.
- ¿Y no te sientes nada atraída por los otros dos?
- Creo que sí...
- Pues... esto te parecerá una locura, pero es lo que pienso que es más correcto: Vete a por los tres.
- ¿QUÉ? -grité-. ¿LOS TRES?
- Baja la voz, sí, los tres, si tanto dicen que te quieren... creo que aceptarían que tuvieses más de un chico, no?
Entonces bajé la cabeza y me puse a reflexionar...
Angy
27 ago 2010
CAPITULO VI: Acampada
Calipso, Zac y los gemelos vinieron a mi casa antes de que nos viniese a recoger Kate. Liam y Cole obsevaban a Zac, y viceversa. Había un silencio tenso en el ambiente, excepto por la vaga conversación que manteníamos Calipso y yo de vez en cuando. Tenía unas ganas tremendas de que llegase el siete-plazas de Kate.
Pasó un rato hasta que lo vimos aparecer por la esquina. En el coche también iba Sarah.
- Tuvimos que hacer cambio de planes -comentó Kate-. Vivian, Bridget, Mady y Alex iban a venir en este coche, pero se fueron en el de los padres de Mirai, se lo han prestado.
Empezamos a hablar sobre el sitio donde íbamos. Al parecer era un campo que estaba justo al lado de una playa. Para llegar a ella no había ni que coger el coche.
Cuando llegamos, nos organizamos directamente en grupos de seis para las tiendas. Vivian, Kate, Sarah, Bridget, Calipso y yo formamos uno. A Zac no le importaba hacer grupo con los gemelos y al final se pusieron ellos tres, con Alex, Nick y Sam. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que Sam estaba allí. Me sonrió dos veces, y yo, a regañadientes, le correspondí con otra sonrisa la segunda vez.
Todos los grupos nos pusimos a hacer nuestras respectivas tiendas. Zac y los gemelos parecían llevarse genial. Aunque Sam les miraba con cierto recelo.
Al terminar, los chicos que habían ido, se fueron a recoger leña, para hacer una fogata en la playa.Calipso me ayudó con el hoyo de fogata. Todavía seguía sin comprender como ella se juntaba conmigo. Aunque solo nos llevábamos un año, yo debería parecerle una cría en su último año de Instituto, mientras que ella ya había empezado la Universidad.
Conseguimos hacer una fogata en condiciones y todos nos sentamos alrededor. Alex, que sabía tocar todo tipo de instrumentos, sacó la guitarra y entonó las canciones que todos nos sabíamos. Liam se sentó a mi derecha, junto a su hermano, y Sam se puso a mi izquierda. A mí se me acabaron mis dos perritos calientes, aunque quedé satisfecha, entonces sentí la mano de Sam intentando llamar mi atención.
- ¿Te has quedado con hambre? -preguntó, ofreciéndome su perrito.
- No, muchas gracias -dije-. ¿Y esa repentina simpatía?
- Tía, tu siempre me has caído bien -contestó, con su habitual encogimiento de hombros.
- Ah, pues no lo parecía -comenté, sonriendo.
Entonces dos chicas, Loren y Karen se pusieron a cantar lo que Alex tocaba y nos pusimos a bailar alrededor de la hoguera. Yo busqué a Zac con la mirada, esperando que volviese a ofrecerse como mi pareja de baile, pero Sam se puso delante de mí, y me lo pidió con los ojos. Yo sonreí. No podía negárselo. Así que bailamos un buen rato. Algunos se empezaron a retumbar en la arena, otros se fueron a dar un baño nocturno, y yo me apunté con ellos.´Más de la mitad de los chicos y chicas de la fiesta se metieron al agua. Yo buceé un momento... ¡'Estaba helada! Cuando noté una mano sujetándome el brazo. Era Sam.
- Ey, no pretenderás ahogarme, ¿no? -dije de broma. El sonrió.
- Creo que no, prefiero llegar a un acuerdo civilizado. Una carrera. Eso decide quién ahoga a quién -propuso.
- Genial !
Ganó él. La natación tampoco era lo mío.
- Ha quedado claro que tengo total derecho a ahogarte, pequeña trucha -comentó.
- Aceptaré mi derrota -contesté.
Sin dejar de sonreir acercó su mano a mi cara y me acarició. De repente aquello no me parecía tan divertido...
- Jess... -murmuró.
"Dime que esto no está pasando, dime que esto no está pasando" pensé para mi interior. Todo había ido muy rápido, justo después de sonreír me acarició, aprovechando que yo entrecerraba los ojos... Maldito sea.
- ¿Por qué te empeñas en fingir que no te gusto? - murmuró Sam.
Aquello me pilló desprevenida, realmente, no me lo esperaba para nada.
- ¡¿QUÉ?! -grité- ¿Por qué me iba a gustar alguien como tú? -estaba exasperada.
- Se te ve en los ojos. Así de claro -respondió.
Se acercó de nuevo a mí y me abrazó, besándome el pelo. Sentí su olor cerca de mí. Vale sí, tal vez me gustase un poco... Entonces levanté la cabeza y le miré a los ojos. O tal vez me gustase mucho... Me deshice de su abrazo y me alejé a través de las olas. Entonces vi que en la orilla, sin apartar la mirada, me observaba Zac fijamente. Recogí mi toalla y me envolví en ella. Luego me dirigí al bosque, a mi tienda. Cuando llegué y me di la vuelta me volví a encontrar con Zac.
- ¿Te gusta Sam? -preguntó secamente.
- La verdad es que no lo sé -contesté mientras me sentaba en una piedra y enterraba mi rostro entre las manos. Hacía un momento lo tenía claro, ahora ya no. Solo un abrazo y una mirada tuya habían hecho de mi cabeza un auténtico lío de información.
Sentí cómo Zac se acercaba, se sentaba a mi lado y me abrazaba.
- Sé que no te viene muy bien que ahora te diga esto... -susurró-. Pero creo que es preciso que lo sepas... Jess, yo también quiero.
Fue como si un árbol hubiese caído en mi cabeza. Tenía ganas de abrir mis alas y echar a volar, lejos, muy lejos, y desentenderme de todo.
¿Pero cómo podía haber sido todo tan precipitado? ¿Cómo había podido suceder tan rápido? Hacía veinte minutos había estado sentada junto a Sam, y poco después me confundieron sus palabras. Todo empeoraba con la confesión de Sam.
Sin contenerme, lloré. Aquello era demasiado estúpido como para derramar lágrimas, pero estaba hecha un lío, y me abracé a él, que todavía estaba en bañador, al igual que yo. Noté la calidez de su piel. Era reconfortante.
Después de su abrazo, me metí directamente en la tienda, aunque me costó mucho llegar a quedarme dormida...
Pasó un rato hasta que lo vimos aparecer por la esquina. En el coche también iba Sarah.
- Tuvimos que hacer cambio de planes -comentó Kate-. Vivian, Bridget, Mady y Alex iban a venir en este coche, pero se fueron en el de los padres de Mirai, se lo han prestado.
Empezamos a hablar sobre el sitio donde íbamos. Al parecer era un campo que estaba justo al lado de una playa. Para llegar a ella no había ni que coger el coche.
Cuando llegamos, nos organizamos directamente en grupos de seis para las tiendas. Vivian, Kate, Sarah, Bridget, Calipso y yo formamos uno. A Zac no le importaba hacer grupo con los gemelos y al final se pusieron ellos tres, con Alex, Nick y Sam. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que Sam estaba allí. Me sonrió dos veces, y yo, a regañadientes, le correspondí con otra sonrisa la segunda vez.
Todos los grupos nos pusimos a hacer nuestras respectivas tiendas. Zac y los gemelos parecían llevarse genial. Aunque Sam les miraba con cierto recelo.
Al terminar, los chicos que habían ido, se fueron a recoger leña, para hacer una fogata en la playa.Calipso me ayudó con el hoyo de fogata. Todavía seguía sin comprender como ella se juntaba conmigo. Aunque solo nos llevábamos un año, yo debería parecerle una cría en su último año de Instituto, mientras que ella ya había empezado la Universidad.
Conseguimos hacer una fogata en condiciones y todos nos sentamos alrededor. Alex, que sabía tocar todo tipo de instrumentos, sacó la guitarra y entonó las canciones que todos nos sabíamos. Liam se sentó a mi derecha, junto a su hermano, y Sam se puso a mi izquierda. A mí se me acabaron mis dos perritos calientes, aunque quedé satisfecha, entonces sentí la mano de Sam intentando llamar mi atención.
- ¿Te has quedado con hambre? -preguntó, ofreciéndome su perrito.
- No, muchas gracias -dije-. ¿Y esa repentina simpatía?
- Tía, tu siempre me has caído bien -contestó, con su habitual encogimiento de hombros.
- Ah, pues no lo parecía -comenté, sonriendo.
Entonces dos chicas, Loren y Karen se pusieron a cantar lo que Alex tocaba y nos pusimos a bailar alrededor de la hoguera. Yo busqué a Zac con la mirada, esperando que volviese a ofrecerse como mi pareja de baile, pero Sam se puso delante de mí, y me lo pidió con los ojos. Yo sonreí. No podía negárselo. Así que bailamos un buen rato. Algunos se empezaron a retumbar en la arena, otros se fueron a dar un baño nocturno, y yo me apunté con ellos.´Más de la mitad de los chicos y chicas de la fiesta se metieron al agua. Yo buceé un momento... ¡'Estaba helada! Cuando noté una mano sujetándome el brazo. Era Sam.
- Ey, no pretenderás ahogarme, ¿no? -dije de broma. El sonrió.
- Creo que no, prefiero llegar a un acuerdo civilizado. Una carrera. Eso decide quién ahoga a quién -propuso.
- Genial !
Ganó él. La natación tampoco era lo mío.
- Ha quedado claro que tengo total derecho a ahogarte, pequeña trucha -comentó.
- Aceptaré mi derrota -contesté.
Sin dejar de sonreir acercó su mano a mi cara y me acarició. De repente aquello no me parecía tan divertido...
- Jess... -murmuró.
"Dime que esto no está pasando, dime que esto no está pasando" pensé para mi interior. Todo había ido muy rápido, justo después de sonreír me acarició, aprovechando que yo entrecerraba los ojos... Maldito sea.
- ¿Por qué te empeñas en fingir que no te gusto? - murmuró Sam.
Aquello me pilló desprevenida, realmente, no me lo esperaba para nada.
- ¡¿QUÉ?! -grité- ¿Por qué me iba a gustar alguien como tú? -estaba exasperada.
- Se te ve en los ojos. Así de claro -respondió.
Se acercó de nuevo a mí y me abrazó, besándome el pelo. Sentí su olor cerca de mí. Vale sí, tal vez me gustase un poco... Entonces levanté la cabeza y le miré a los ojos. O tal vez me gustase mucho... Me deshice de su abrazo y me alejé a través de las olas. Entonces vi que en la orilla, sin apartar la mirada, me observaba Zac fijamente. Recogí mi toalla y me envolví en ella. Luego me dirigí al bosque, a mi tienda. Cuando llegué y me di la vuelta me volví a encontrar con Zac.
- ¿Te gusta Sam? -preguntó secamente.
- La verdad es que no lo sé -contesté mientras me sentaba en una piedra y enterraba mi rostro entre las manos. Hacía un momento lo tenía claro, ahora ya no. Solo un abrazo y una mirada tuya habían hecho de mi cabeza un auténtico lío de información.
Sentí cómo Zac se acercaba, se sentaba a mi lado y me abrazaba.
- Sé que no te viene muy bien que ahora te diga esto... -susurró-. Pero creo que es preciso que lo sepas... Jess, yo también quiero.
Fue como si un árbol hubiese caído en mi cabeza. Tenía ganas de abrir mis alas y echar a volar, lejos, muy lejos, y desentenderme de todo.
¿Pero cómo podía haber sido todo tan precipitado? ¿Cómo había podido suceder tan rápido? Hacía veinte minutos había estado sentada junto a Sam, y poco después me confundieron sus palabras. Todo empeoraba con la confesión de Sam.
Sin contenerme, lloré. Aquello era demasiado estúpido como para derramar lágrimas, pero estaba hecha un lío, y me abracé a él, que todavía estaba en bañador, al igual que yo. Noté la calidez de su piel. Era reconfortante.
Después de su abrazo, me metí directamente en la tienda, aunque me costó mucho llegar a quedarme dormida...
Demi Lovato y Miley Cyrus en contra de Selena Gómez
Demi Lovato y Miley Cyrus han empezado a nombrarse a sí misma como "mejores amigas". Las dos tienen gustos muy parecidos, tanto a gustos musicales como a estilo, aunque Demi Lovato no luce tan atrevida. Demi dijo en una entrevista que ella sigue siendo la mejor amiga de Miley Cyrus.
Demi Lovato y Miley Cyrus siempre han sentido una mutua admiración. Ha habido muchísimos rumores intentando destruir su amistad, pero ellas hacen oídos, además, las dos están de acuerdo en una cosa: No aguantan a Selena Gómez. Respecto a los rumores ellas hicieron estas declaraciones:
"Demi Lovato es una gran persona y con mucho talento, dice Miley.
"Cuando se pierde la confianza en alguien por los rumores que circulan por ahí, eso no es una amistad. Siempre hablo con mis amigos sobre las cosas y sé lo que Miley Cyrus dijo de mí hace un tiempo, pero eso es el pasado y ahora somos grandes amigas. Ella siempre está ahí para mí y yo siempre estaré allí para ella, independientemente de la situación ", dijo en una entrevista Demi Lovato.
"En cuanto a Selena, quiero lo mejor para ella pero no digo más" mostrando bien a las claras las poca simpatía que las dos sieten por la ex de Nick Jonas.
Demi Lovato y Miley Cyrus siempre han sentido una mutua admiración. Ha habido muchísimos rumores intentando destruir su amistad, pero ellas hacen oídos, además, las dos están de acuerdo en una cosa: No aguantan a Selena Gómez. Respecto a los rumores ellas hicieron estas declaraciones:
"Demi Lovato es una gran persona y con mucho talento, dice Miley.
"Cuando se pierde la confianza en alguien por los rumores que circulan por ahí, eso no es una amistad. Siempre hablo con mis amigos sobre las cosas y sé lo que Miley Cyrus dijo de mí hace un tiempo, pero eso es el pasado y ahora somos grandes amigas. Ella siempre está ahí para mí y yo siempre estaré allí para ella, independientemente de la situación ", dijo en una entrevista Demi Lovato.
"En cuanto a Selena, quiero lo mejor para ella pero no digo más" mostrando bien a las claras las poca simpatía que las dos sieten por la ex de Nick Jonas.
Demi, Selena y Miley cuando todavía compartían una amistad:
Momentos complices entre Demi y Miley Cyrus:
24 ago 2010
CAPITULO V: Los gemelos
Me había vestido con una falda vaquera y una camiseta palabra de honor blanca. Mi padre había aceptado a regañadientes mi vestimenta. Amber, sin embargo, estaba encantada con que fuese tan "mona" como ella decía. Cuando sonó el telefonillo de la puerta, mi padre y Amber se levantaron a la vez, tensos y nerviosos, y juntos fueron a abrir la puerta. En cuanto esta se alló entreabierta, Amber se tiró a los brazos de sus hijos. Cuando ellos consiguieron, sonriendo, sacársela de encima pude verles de cuerpo entero. Los dos eran altos, musculosos, morenos y de ojos marrones. El pelo estaba peinado relativamente de punta. Tenían unos dientes blanquísimos.
- Tú debes de ser Jess -dijo uno de ellos-. Yo soy Cole, y él, Liam.
El otro movió la cabeza a modo de saludo y se quedó callado.
- Encantada... -murmuré.
- Chicos -dijo Amber-. Nos vamos a ir por ahí, a que conozcáis un poco los alrededores, para cuando tengáis que venir.
Ellos asintieron y salimos a la calle. Eran las cuatro de la tarde, y supuestamente iba a estar la mayor parte del día con ellos, así que supuse que serían 6 horas como mínimo. Liam se puso a mi lado y le oí la voz por primera vez:
- Espero que no te importe que vayamos a tener que quedarnos en tu habitación -me dijo. Efectivamente, ellos dormirían en mi cuarto, aprovechando que esta semana yo estaría con mi madre.
- Para nada -contesté.
- Lo siento, antes no te dije ni hola... Estaba más ocupado observándote -aclaró sonriendo.
Yo enrojecí levemente y me quedé muy cortada.
- Lo siento, no quería... -se disculpó-. No pretendía molestarte, es que me pareces... bastante guapa.
¿Pero de dónde han sacado al tío este? Me gustaría saber que tipo de estrategias de cortejo aprenden en su ciudad.
- No pasa nada, solo es que... no estoy acostumbrada a que me digan esas cosas -balbuceé, azorada.
- Me extraña -volvió a sonreir.
- Pues... créeme... ¿Es así cómo habláis a las chicas en el sitio donde vives?
- Bueno... De normal los demás chicos se comportan igual.
Entonces se acercó Cole.
- ¡Deja ya de avergonzar a la chiquilla! -exclamó, y me pasó el brazo por los hombros-. Entiéndele, no tiene mucho trato con las chicas -susurró, pero Liam le escuchó.
- ¡No digas eso! ¡Tengo casi tanta como tú! -gritó indignado.
- ¡Já! No le creas, Jess, solo quiere hacerse el importante -siguió.
Entonces Liam le dió un empujón.
- Oh, perdón, ¿te hice daño? -dijo Liam, burlón.
- Anda ya, soy de hierro, hermano -contestó Cole.
Entonces se sonrieron de nuevo. Era una pareja de hermanos bastante peculiar... Y no tuve más remedio que sonreír yo también. Me caían genial. Liam siguió hablando conmigo con total tranquilidad, mientras Cole le cortaba cada dos por tres.
El móvil de Cole sonó y él contestó.
- Otra vez -murmuró Liam. Cole le hizo un gesto para que se callase-. Es su novia -explicó dirigiéndose a mí-. Se llaman cada dos por tres. Son taan empalagosos -y rió.
Yo volví a sonreír, la verdad es que con ellos resultaba fácil que el tiempo pasase rápido. Nuestros padres iban más adelante que nosotros, y Cole se apartó un poco para hablar en intimidad.
- En realidad es genial -comentó Liam, refiriéndose a Cole-. Un poco plasta, pero el mejor hermano que he podido tener.
Seguimos caminando, él me contaba muchas cosas sobre su ciudad, sus amigos, los estudios... Y yo le escuchaba, sonriendo rodo el rato.
Cole volvió pronto, no había hablado mucho con su novia, y entonces llegamos al restaurante donde íbamos a cenar. Yo me senté entre los gemelos, que no paraban de pelearse por quién comía más o menos aceitunas de las que habían puesto en el centro de la mesa. Eran dos tíos geniales.
La noche pasó rápida, y pronto tuvimos que volver a casa. Nuevamente nuestros padres se adelantaron. En la puerta de casa, Mi padre y Amber tuvieron que coger el coche de los gemelos, que habían dejado fuera, y meterlo dentro del aparcamiento común subterráneo, ya de paso subirían a la casa por el ascensor del garaje. Luego ellos nos abrieron la puerta del edificio desde el ático, con el botón del telefonillo. Cole entró a sujetar la puerta, y Liam se volvió para mirarme.
- Me gustas mucho, Jess, me lo he pasado genial contigo esta noche -dijo.
Luego me dio un beso en la mejilla, me revolvió el pelo y entró en el edificio. Cole se reía por lo bajo y me despidió con la mano.
Yo me quedé muy rayada ahí, en medio de la calle, hasta que vi las luces del coche de mi madre llegar. De camino a casa, todavía seguía flipando, pensando a qué había venido aquello...
Antes de dormir recibí un mensaje de Kate:
"Buenaas ! :) este finde nos vamos de acampada !
no es genial? prepara tu maleta,
nos vamos pasado mañana, así
que te pasaremos a recoger
el sabado a las once de la mañana
si quieres te puedes llevar a
Calipso y el otro chico bss !"
Eso era genial, me apresuré a mandarle un mensaje a Calipso, diciéndole que se viniese con Zac. Y luego me acordé. Tenía que pedirle permiso a mi madre... puf.
Baje las escaleras, y no me dio tiempo hablar, porque empezó ella. Por supuesto, me dejó, pero con sus condiciones:
- Me parece muy bien, pero... los hijos de Ámber tienen más o menos tu edad, ¿no? -preguntó-. Llévatelos contigo, así conocen a tus amigos, no te parece ?
- Em... vale -dije no muy convencida.
Le mandé otro mensaje a mi padre pidiéndole permiso para que los gemelos se viniesen conmigo. Aunque después de lo que me había dicho Liam, no sabía si sería capaz de mirarle a la cara sin sonrojarme...
- Tú debes de ser Jess -dijo uno de ellos-. Yo soy Cole, y él, Liam.
El otro movió la cabeza a modo de saludo y se quedó callado.
- Encantada... -murmuré.
- Chicos -dijo Amber-. Nos vamos a ir por ahí, a que conozcáis un poco los alrededores, para cuando tengáis que venir.
Ellos asintieron y salimos a la calle. Eran las cuatro de la tarde, y supuestamente iba a estar la mayor parte del día con ellos, así que supuse que serían 6 horas como mínimo. Liam se puso a mi lado y le oí la voz por primera vez:
- Espero que no te importe que vayamos a tener que quedarnos en tu habitación -me dijo. Efectivamente, ellos dormirían en mi cuarto, aprovechando que esta semana yo estaría con mi madre.
- Para nada -contesté.
- Lo siento, antes no te dije ni hola... Estaba más ocupado observándote -aclaró sonriendo.
Yo enrojecí levemente y me quedé muy cortada.
- Lo siento, no quería... -se disculpó-. No pretendía molestarte, es que me pareces... bastante guapa.
¿Pero de dónde han sacado al tío este? Me gustaría saber que tipo de estrategias de cortejo aprenden en su ciudad.
- No pasa nada, solo es que... no estoy acostumbrada a que me digan esas cosas -balbuceé, azorada.
- Me extraña -volvió a sonreir.
- Pues... créeme... ¿Es así cómo habláis a las chicas en el sitio donde vives?
- Bueno... De normal los demás chicos se comportan igual.
Entonces se acercó Cole.
- ¡Deja ya de avergonzar a la chiquilla! -exclamó, y me pasó el brazo por los hombros-. Entiéndele, no tiene mucho trato con las chicas -susurró, pero Liam le escuchó.
- ¡No digas eso! ¡Tengo casi tanta como tú! -gritó indignado.
- ¡Já! No le creas, Jess, solo quiere hacerse el importante -siguió.
Entonces Liam le dió un empujón.
- Oh, perdón, ¿te hice daño? -dijo Liam, burlón.
- Anda ya, soy de hierro, hermano -contestó Cole.
Entonces se sonrieron de nuevo. Era una pareja de hermanos bastante peculiar... Y no tuve más remedio que sonreír yo también. Me caían genial. Liam siguió hablando conmigo con total tranquilidad, mientras Cole le cortaba cada dos por tres.
El móvil de Cole sonó y él contestó.
- Otra vez -murmuró Liam. Cole le hizo un gesto para que se callase-. Es su novia -explicó dirigiéndose a mí-. Se llaman cada dos por tres. Son taan empalagosos -y rió.
Yo volví a sonreír, la verdad es que con ellos resultaba fácil que el tiempo pasase rápido. Nuestros padres iban más adelante que nosotros, y Cole se apartó un poco para hablar en intimidad.
- En realidad es genial -comentó Liam, refiriéndose a Cole-. Un poco plasta, pero el mejor hermano que he podido tener.
Seguimos caminando, él me contaba muchas cosas sobre su ciudad, sus amigos, los estudios... Y yo le escuchaba, sonriendo rodo el rato.
Cole volvió pronto, no había hablado mucho con su novia, y entonces llegamos al restaurante donde íbamos a cenar. Yo me senté entre los gemelos, que no paraban de pelearse por quién comía más o menos aceitunas de las que habían puesto en el centro de la mesa. Eran dos tíos geniales.
La noche pasó rápida, y pronto tuvimos que volver a casa. Nuevamente nuestros padres se adelantaron. En la puerta de casa, Mi padre y Amber tuvieron que coger el coche de los gemelos, que habían dejado fuera, y meterlo dentro del aparcamiento común subterráneo, ya de paso subirían a la casa por el ascensor del garaje. Luego ellos nos abrieron la puerta del edificio desde el ático, con el botón del telefonillo. Cole entró a sujetar la puerta, y Liam se volvió para mirarme.
- Me gustas mucho, Jess, me lo he pasado genial contigo esta noche -dijo.
Luego me dio un beso en la mejilla, me revolvió el pelo y entró en el edificio. Cole se reía por lo bajo y me despidió con la mano.
Yo me quedé muy rayada ahí, en medio de la calle, hasta que vi las luces del coche de mi madre llegar. De camino a casa, todavía seguía flipando, pensando a qué había venido aquello...
Antes de dormir recibí un mensaje de Kate:
"Buenaas ! :) este finde nos vamos de acampada !
no es genial? prepara tu maleta,
nos vamos pasado mañana, así
que te pasaremos a recoger
el sabado a las once de la mañana
si quieres te puedes llevar a
Calipso y el otro chico bss !"
Eso era genial, me apresuré a mandarle un mensaje a Calipso, diciéndole que se viniese con Zac. Y luego me acordé. Tenía que pedirle permiso a mi madre... puf.
Baje las escaleras, y no me dio tiempo hablar, porque empezó ella. Por supuesto, me dejó, pero con sus condiciones:
- Me parece muy bien, pero... los hijos de Ámber tienen más o menos tu edad, ¿no? -preguntó-. Llévatelos contigo, así conocen a tus amigos, no te parece ?
- Em... vale -dije no muy convencida.
Le mandé otro mensaje a mi padre pidiéndole permiso para que los gemelos se viniesen conmigo. Aunque después de lo que me había dicho Liam, no sabía si sería capaz de mirarle a la cara sin sonrojarme...
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Todas las Historias son de las autoras del blog.
Los Fondos de Pantalla y las Fotos son collages de las autoras del blog
Las Sinopsis de Pelis, series etc son de la web.
Gracias a:
http://crazzii-editions.blogspot.com/
Las plantillas de Josh Peterson
Agradecemos también a: http://fantastic-desings.blogspot.com/ su Reproductor de Audio
Por último, a Claire's Editions: http://claires-editions.blogspot.com/ por su tagboard y el nuevo boton, ademas de un par de fotos que nos ha regalado ;)
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