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En este blog encontrareis un poco de todo xD

Desde canciones hasta historias alocadas!!

Espero que es lo paséis bien!!

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También hemos de decir que los agradecimientos a distintas páginas que nos ayudan con el contenido del blog están abajo del todo ;)

Fmdo.

Marii y Paula




Mostrando entradas con la etiqueta Novela: Dos Mundos. Mostrar todas las entradas
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1 nov 2010

Capítulo 6: Una charla con Aonia

   Se abrió la puerta y Juliette, lentamente, se levantó de nuevo.

   - Su alteza dice que entres-dijo Aina.

   Juliette entró despacio. Todavía estaba desconcertada por la conversación que había oído. Por suerte fingía bien y podía fingir sin ser descubierta.

   Entró a un salón enorme. Las paredes eran doradas y resplandecientes. Tenía unos extraños dibujos dibujados en plata. El suelo estaba tan limpio que podía ver su reflejo en él. Al fondo había dos tronos. Uno estaba vacío. Era un trono azul. Los reposamanos, el reposaespaldas y el asientos eran de tela azul. Lo demás era oro. O eso creía, pero eso no tenía pinta de ser una falsificación. El otro era igual pero estaba ocupado y la tela era roja.

   La mujer que lo ocupaba era bellísima. Era morena, con cabellos rizados y ojos verdes. La miraba sonriente, lo cual la intimidaba, con una hermosa sonrisa. Vestía una túnica magenta que le llegaba hasta los tobillos. La túnica llevaba los bordes de las mangas, del cuello y la parte de abajo bordados en oro.

   - Pasa, querida, -la invitó la mujer, que al parecer era la madre de Aina- Soy Aonia  y tú debes de ser Juliette. Y, por favor... ¿me dices cómo has llegado hasta aquí? Es difícil de llegar.

   Juliette no sabía que decir. Si le decía la verdad, probablemente se enfadaría por espiar conversaciones ajenas. Pero si no la decía... ¿qué diría?

   - Juliette, dime la verdad. No me enfadaré-prometió.

   "Bueno. Tendré que contar la verdad, ¿no?"pensó Juliette. Al fin se decidió a contarlo todo. Desde la conversación de esa tarde hasta cómo dijo unas palabras y apareció allí.

   - Bueno, Juliette. Creo que... tenemos que solucionarlo todo-suspiró Aonia.

   - Pero... yo no puedo quedarme mucho más. Me esperan en casa y Seth... ¡oh, Dios, Seth! Me vió desaparecer y estará preocupado. Yo... tengo que volver. Espera, ¡no sé volver!-a Juliette le entró un pequeño ataque de histeria.

   - ¡Como se parece a su padre!-exclamó en voz baja Aonia-Tranquila, me parece que tendremos que llamar a tus padres. Y Seth... ¿no tendrá por casualidad los ojos rojos?-Juliette dejó de mascullar cosas por lo bajo y abrió los ojos como platos. Aonia había dado en el clavo-Sí, creo que sí. Llamaremos a sus padre y aclararemos todo este embrollo.

   Juliette no sabía qué hacer. Aquello le asustaba cada vez más. Sabía que conocía a sus padres. Pero, ¿a Seth y a sus padres también? Aquello era mucha casualidad. Dos niños distintos que se encuentran un día y que sus padres conocen a una que, al parecer, es reina. ¿Con cuánta frecuencia ocurría eso?

   - Aina-Aina, que hasta ahora había estado escuchando apartada de la conversación, se sobresaltó-, por favor. ¿Puedes llamar a Mikaela y a Taleriko? Llama también a Ishmar.

   - Vale, mamá-Aina salió aprisa de la habitación.

   - Juliette, acércate-la llamó Aonia.

   Juliette se acercó al trono y Aonia le indicó que se sentara en el trono azul.

   - Te queda bien sentarte ahí-halagó Aonia-. Serías una buena princesa.

   - Gracias-dijo Juliette-. Pero la princesa no sería yo, sino Ania.

   - Sí, pero se llama Aina.

   - Uy, perdón.

   - Jajaja, no pasa nada. Si te digo la verdad Aina no es mi hija. Sus padres murieron en un ataque de nuestro enemigo. Como apreciábamos mucho a sus padres y a ella, no queríamos que se quedara huérfana. Por lo que la adoptamos. En realidad, tenemos otra hija. Pero ella no sabe que es nuestra hija. La queremos mucho, pero apenas la conocemos. Tuvimos que darla en adopción para no ponerla en peligro.

   - Vaya. Tiene que ser muy doloroso que...

   En ese momento abrieron la puerta y a parecieron nueve personas. Aina, dos hombre que no conocía, una mujer desconocida, sus padres, Seth y los padres de Seth. Seth salió corriendo a abrazar a Juliette cuando la vió sana y salva y Juliette hizo lo mismo.

   - Me da la impresión de que este va a ser un día muy largo-murmuró Seth al oído de Juliette en voz muy baja.

   - Y que lo digas-susurró Juliette entre risitas.

Capítulo 5: Viaje a otro lugar

   - ¿Cuáles eran las palabras?

   - No sé, algo así como "Espectrum viajerus"...-y  Juliette desapareció.

   - ¡JULIETTE!-exclamó Seth alzando la mano donde segundos antes había estado Juliette, su July.

*** 
 
   Juliette apareció en medio de un pasillo desierto. Se preguntaba qué había hecho y como había llegado allí. Miraba hacia todos lados extrañada. En el pasillo había 6 o 7 puertas hasta donde le alcanzaba la vista, pero el pasillo seguía muchos metros más.

   - Hola-dijo una voz a su espalda. Sonaba un poco musical. Se dio la vuelta.

   - Hola-contestó Juliette.

   La miró de arriba abajo. Era de pelo largo y moreno. Sus ojos eran azul verdoso. Alta y delgada. Le sonreía amablemente, aunque con una nota de extrañeza en el tono de voz y la expresión de la cara.

   - Te he visto aparecer de lejos y decidí venir a recirbirte. Pero ahora que te miro... no te he visto nunca. ¿Quién eres?-preguntó con amabilidad.

   - Yo... ummm... esto, Juliette. ¿Y tú?

   - Yo Aina, encantada-contestó sonriente-. Acompáñame, te llevaré a ver a la reina.

   Avanzaron por el pasillo en silencio. Aunque Aina parecía simpática, le infundía respeto por un motivo que ni ella misma conocía. Siguieron avanzando, doblando algunas esquinas. "Esto parece no tener fin", pensó Juliette. Al fin llegaron a una escalera, bajaron y doblaron a la derecha.

   - ¿Pero es que esto no tiene fin?-se le escapó a Juliette.

   Como se puso colorada por la forma que tuvo de decirlo Aina soltó una risita para calmarla.

   - Yo dije exactamente lo mismo la primera vez que vine aquí.

***
 
   Seth estaba sentado en el banco, preguntándose qué había pasado y si era verdad que Juliette había desaparecido o nunca había estado con él allí. No quería moverse del sitio por si Juliette volvía, pero también quería ir a su casa y comprobar que estaba allí con su madre. De pronto llegó María.

   - Hola, Seth-dudó un poco pues como no había hablado con él casi nunca antes y ni siquiera sabía si se llamaba así.

   - Hola-contestó Seth secamente. Ella era la culpable de que él y Juliette se hubiesen separado durante unos años.

   - ¿Has visto a July?-preguntó María.

   - ¿July?

   - July, Juliette. ¿No lo sabes?-dijo María.

   - Sí, pero yo soy el único que le llama así-contestó. La trataba muy rudamente porque no la soportaba. Ella era la culpable de todo, pensaba él.

   - Pues parece que no eres el único ahora-se burló María.

   Seth no lo aguantó más. Se levantó, alzó la mano y...

***

   - Ania, ¿dónde estoy?-preguntó Juliette.

   - Me llamo Aina, no Ania.

   - Perdón...

   - ¿En serio no lo conoces?-con solo ver la expresión de Juliette ya supo que no-Estás, o estamos, en el Castillo del Alba-Juliette se sobresaltó al oír eso. ¿En serio era ese el Castillo del Alba?-. Bueno, al fin llegamos. Espera aquí.

   Se pararon en frente de una puerta enorme y dorada. Tenía grabados unos dibujos hermosos. Aina agarró el picaporte de la puerta, que era de plata, y la abrió. Entró ella primero y Juliette se quedó fuera esperando.

   - Alteza, ha aparecido de repente una chica en el pasillo Oeste.

   - ¿Cómo te he dicho que me llames?-dijo una voz femenina.

   - Ya, ya. Me cuesta acostumbrarme, mamá. Todos te llaman alteza y yo siempre escucho eso.

   - Cuéntame más de esa chica.

   - Según parece se llama Juliette...

   No terminó la frase cuando la madre de Aina se puso nerviosa.

   - ¿Has dicho Juliette?-dijo.

   - Sí. Pero es un poco rara. Tiene los ojos dorados y sus orejas son redondas, no acabadas en punta como las de nosotros.

   Su madre le indicó que la hiciese pasar. Juliette se separó rápidamente de la puerta y se sentó en el suelo. Había que disimular un poco.

***

   Seth no lo aguantó más. Se levantó, alzó la mano y se rascó el pelo.

   - Me voy. Apáñatelas como puedas, imbécil-dijo cabreado.

   Le dió la espalda y se marchó sin decir nada más.

1 oct 2010

Capítulo 4: Confesiones

  - Sí... un momento, papá ¿has dicho mis padres?-preguntó extrañada-Pero mis padres sois vosotros...

   - Sí claro hija, ha sido un fallo técnico. Olvídalo mi niña, ha sido un lapsus-dijo rápidamente Alberto.

   Pero Juliette no lo olvidó. Iban pasando los días, las semanas y los años y Juliette no conseguía olvidar ese "fallo" de su padre. Hasta que un día, un día antes de cumplir los 16, quedó con Seth para contárselo porque no aguantaba más. Ese día caía en sábado por lo que quedó para comer en el Burguer King.

   Se sentaron en la mesa más alejada por la petición de Juliette. Como comían y Juliette estaba callada y sumida en sus pensamientos Seth habló primero.

   - Llevas 3 años casi sin hablarme y sin quedar juntos, me parece raro que te acuerdes de mi nombre

   - Seth... no digas eso por favor. Hoy no...

   - Juliette, mira, he estado toda mi vida solo y cuando por fin encuentro a alguien igual que yo va y lo estropea. Esto no es justo, ¡mi vida no es justa! Creo que será mejor, y me duele decirte esto, que te olvides de mi y yo de ti. He estado hablando estos días con mis padres y... ellos también están de acuerdo en que me has hecho demasiado daño. He sufrido mucho... y... nos mudamos.

   - ¡No!-exclamó Juliette-Espera, yo... antes de que te... va-yas-pronunció estas palabras con mucha lentitud- Te tengo que contar una cosa.

   Juliette explicó a Seth desde la conversación con sus padres hasta que cada vez que sacaban el tema evitaban hablar de eso. Aquello preocupó a Seth.

   - Si te digo la verdad, a mi me ha pasado algo parecido. A veces, más bien últimamente, les escucho hablar sobre un chico llamado Nahuel. Pero cada vez que les pregunto quién es me dicen que el hijo de una amiga. Pero hablan demasiado de él. No creo que sea el hijo de una amiga-explicó Seth. Todavía estaba enfadado y dolido por Juliette.

   Sé lo que estais pensando, sí. Seth también era un elfo y, al igual que a Juliette, sus padres le dejaron a la familia humana. Pero a él no le habían hecho el hechizo para que crezca al igual que los demás niños. Por lo que estaba dejando de crecer y parecía un niño de 14 o 15 años y él ya tenía 16. Eso preocupaba mucho a sus padres y no sabían que hacer.

   - Deberíamos hablar con nuestros padres una vez más e intentar sacarles la mayor información posible. Pero me da la impresión de que, de algún modo, nuestros casos están relacionados por lo que deberíamos quedar en mi casa, por ejemplo, y hablar tus padres, los míos, tú y yo. ¿De acuerdo?

   - Ok. Pero díselo a tus padres antes de yo decírselo a los míos. ¿Vale?-se notaba en su voz un toco algo brusco.


***
 
   Juliette llegó a su casa y subió por el ascensor. No tenía tiempo (según ella pues eran las cuatro de la tarde) de subir por las escaleras. Se paró en la puerta pues escuchó voces en el recibidor. Voces desconocidas que nunca había escuchado. Se dispuso a escuchar.

   -  ...muy bien, ¿sabes?-escuchó que decía una voz femenina-Me alegro de que le vaya bien aunque al principio no la quisiesen.

   - La echamos mucho de menos-añadió una voz masculina.

   - Ishmar, Aonia, si ella os hubiese conocido bien también os echaría de menos-dijo Sara, su madre.

   "¿Quiénes son esos?", pensó Juliette, "No conozco a nadie que se llamen Isar y Ania... ah no, Ishmar y Aonia".
 
   - Creo que tendríamos que irnos-dijo Aonia-, nos esperan en El Palacio del Alba.
   Juliette no escuchó nada más porque fue a esconderse en un tramo de la escalera. Esperó un minuto pero no salía nadie. Se acercó a la puerta y escuchó otra vez.
 
   Se escuchó unas palabras muy raras y un relámpago azul salió de debajo de la puerta.

   - La tienen que echar mucho de menos-fue lo único que escuchó de la boca de su padre. Nada más. Ninguna voz más.

   "No puede ser, no se han ido... ¿por qué no hablan?" se preguntó Juliette.

   Decidió entrar. Sacó las llaves del bolso y entró en su casa.

   - ¡Hola!-dijo Juliette.

   - Hola cariño-dijo Sara.

   - Hola y adiós-dijo Alberto-. Me voy a trabajar.

   - Ok papi. Chao-dijo y le dió un beso a su padre.

   Alberto salió por la puerta.

   - Mamá, he venido para avisarte de que voy a estar en el parque con Seth. ¿Vale?

   - De acuerdo. ¿Te vas ya o te quedas un rato?

   - Creo que me voy ya. Seth está ahí abajo esperando-mintió Juliette.

   - Bueno, vale. Adiós.

   Juliette se despidió con un beso y salió corriendo por la puerta. Bajó las escaleras corriendo y llamó a Seth para quedar en el parque. Cuando llegó Seth estaba esperando ya en el banco de siempre.

   - Seth. Mira...

   Le dijo todo lo que había escuchado y que no había visto salir a nadie de su casa.

   - July, a lo mejor te lo has imaginado todo.

   - ¡No! Estoy segura de que dijeron que iban al Palacio del Alba, pronunciaron unas palabras rarísimas y un rayo azul salió por debajo de la puerta.

   - ¿Cuáles eran las palabras?

   - No sé, algo así como "Espectrum viajerus"...-y  Juliette desapareció.

   - ¡JULIETTE!-exclamó Seth alzando la mano donde segundos antes había estado Juliette, su July.

24 sept 2010

Capítulo 3: Nuevos comienzos

   Seth y Juliette eran muy felices desde que se conocieron. Quedaban para estudiar juntos, salían al cine... En lo que no coincidían eran cuando había fútbol. Entonces Seth iba con su padre y Juliette se quedaba en casa o salía sola.

   Pero todo cambió un día cuando los chicos tenían 13 años. Seth y Juliette estaban dando por primera vez clase de gimnasia en la piscina.

   - Bien, ¿quién no sabe nadar?-preguntó Manolo, el profesor de gimnasia.

   Todos se quedaron en silencio. Todos sabían nadar, o eso parecía. Al principio, con los ejercicios con la tabla o las patatas todo iba bien pero Manolo tuvo que irse un momento y ahí ocurrió todo. José, uno de los más traviesos de la clase sin darse cuenta empujó a María al agua. Pero María no había dicho que no sabía nadar. Y se hundió.

   Instintivamente Juliette, o July como la llamaba Seth, empujó a los que estaban delante suya, se tiró al agua congiendo mucho aire (la piscina era muy honda) y entró en el agua. Buceó hasta coger a María y nadó hasta la superficie. Todos los estudiantes se acercaron hasta donde estaban ellos y empezaron a murmurar cosas como:

   - La ha salvado-murmuraban unos.

   - Juliette la ha salvado-murmuraban otros.

   El profesor llegó en ese momento y vio a María jadeando en el suelo.

   - ¿Qué ha pasado?-preguntó un poco histérico-¡Quiero que alguien me lo explique ahora mismo!

   - Yo...-empezó José-le di un golpe a... María sin querer al moverme y... ella no ha dicho que... no sabía nadar y... se cayó al agua y... Juliette se tiró al agua y... la salvó y...-dijo rápidamente José.

   - ¡Para, para! ¿Quieres decir que... Juliette la salvó?-preguntó el profesor interrumpiendo a José y rascándose la cabeza- Vaya...

   Juliette miraba a todos sus compañeros y Seth la rodeaba con el brazo para calentarla.

   - Gracias, Juliette...-murmuró María.

   A partir de ese día todo cambió. Todos empezaron a saludar y a charlar con Juliette. María la integró en el grupo en agradecimiento a que la salvase.

   - Juliette, hoy hemos quedado todas las chicas para ir al centro comercial. ¿Te vienes?-preguntaron María y Laura a Juliette la tarde siguiente del salvamento.

   - ¡Claro!- contestó contentísima.

   Juliette fue corriendo a contárselo a Seth.

   - ¡Las chicas me han invitado a ir al centro comercial con ellas! ¡¿No es fantástico?!-exclamó Juliette con entusiasmo.

   -  Sí, bueno... pero July... esta tarde habíamos quedado tú y yo para ir al cine-contestó Seth desconcertado.

   - Bueno, pero un día es un día. ¿Podemos quedar otro día? Por favor...-rogó poniendo cara de gatito de Shrek.

   - Está bien-dijo apenado.

   Pero no fue solo una vez: Juliette poco a poco iba dejando solo a Seth, pues a él seguían sin hacerle caso, hasta el punto en que dejaron de salir juntos y apenas hablar. Se quedaba solo en los recreos y ya no salía por las tardes.

   Un día Juliette llegó a su casa y allí se desencadenó la tormenta.

   - Muy bien hija. Estamos muy contentos de que ya, hace una semana, se diesen cuenta de que eres maravillosa-comentó orgullosa Sara.

   - Exactamente, Juliette. Tus padres estaría muy contentos...-ahí metió la pata Alberto.

   - Sí... un momento, papá ¿has dicho mis padres?-preguntó extrañada-Pero mis padres sois vosotros...

10 sept 2010

Capítulo 2: El chico de ojos rojos

  
Juliette con 2 años 

 

 Juliette con 10 años

   Los años pasaban y Juliette crecía sin saber nada de su primera semana. Ahora tenía 2 años y ya había aprendido a hablar y caminar-aunque torpemente-. La familia de Sara y Alberto no sabía nada de lo ocurrido con Ismhar y Aonia y... de Nawin. Solo la pareja de mortales sabía lo de los reyes elfos. Nadie sabía que existían los elfos ni que tenían un reino en alguna isla invisible entre Europa y América. Nadie intuía el por qué de la belleza y de los ojos dorados de la ahora llamada Juliette. Ella crecía como una chica normal gracias a el matrimonio que había accedido a cuidar de ella hasta nuevo aviso o... para siempre.

   Se comportaba de forma normal, pero la gente desconfiaba de ella porque tenía los ojos dorados y nadie de la familia de los "padres" tenía ojos dorados. Incluso en su familia real, la elfa, ninguno tenía los ojos dorados. Y por culpa de los ojos dorados tuvo que dejar el reino elfo. ¿Por qué?, os preguntareis. Por la profecía:

La real criatura de ojos dorados
El mundo salvará o destruirá
Matará o ayudará al maligno ser
Sola no lo logrará conseguir
Pues alguien la hará comprender
Y ese alguien se sacrificará y morirá

   Todos en el mundo elfo pensaron que lo mejor era mandarla al mundo de los mortales para salvar el reino elfo. Por lo que le quitaron los rasgos elfos más característicos: las orejas en punta y la larga vida (es tan larga [viven más de 500 años] que se llaman a sí mismos inmortales). Pero sus ojos no los pudieron cambiar.

   No consiguió hacer amigos por culpa de los ojos dorados, lo que hacía que desconfiaran de ella. A las más creídas no les gustaba también porque era más guapa que todas ellas.
   Pero el día de su décimo cumpleaños, 15 de marzo, la profesora dijo:

   - Chicos, chicas, hoy es un día especial-Juliette levantó la vista del pupitre.

   ¡Se ha acordado... se dijo a sí misma.

   - Hoy-continuó la profesora-tenemos un nuevo alumno-Juliette agachó la cabeza de nuevo.

   ...no =(, pensó Juliette.
   
   - Se llama Seth. ¿Seth, puedes entrar?

   En la clase entró un chico. Era rubio. Más o menos de la altura de Juliette. Los ojos eran increíbles: ¡eran rojos! Rojos, sí. Aún más increíble que a que ella tuviese ojos dorados. 

   Los chicos y chicas de la clase lo miraron con ojos que lo despreciaban, aún con la ilusión de que hubiese un error y el chico nuevo fuese otro con otro color de ojos y no como la "rara de Juliette", como la llamaban todos.

   - Eh, te puedes sentar allí. En aquel sitio vacío al lado de Juliette.

   Pues sí que lo desprecian como para sentarlo a mi lado, pensó Juliette.

   Seth andaba despacio e iba hacia al lado de Juliette. Al llegar la miró durante unos segundos eternos para Juliette, a la que no le gustaba que la miraran fíjamente.

   Como no aguantaba más Juliette habló primero, deseosa de que esta vez, solo esta vez, alguien quisiese ser su amigo.

   - Hola, soy Juliette. Encantada.

   Seth no contestó y Juliette se dio por vencida. Soltó un suspiro y miró a la pizarra, donde la profesora de matemáticas había escrito unas cuentas para que hiciesen.

   - Yo Seth. Estoy igualmente encantado-contestó al fin Seth-. Perdón por no contestar antes pero... es que no estoy acustumbrado a hablar con nadie porque nadie me habla.

   - Yo igual-dijo Juliette.

   Se sonrieron. Ninguno de los dos sabían que se parecían en más cosas de lo que supieron en ese momento. Al igual que Juliette, Seth no había tenido amigos por sus ojos (la gente de aquel pueblo era un poco despectiva y te rechazaban por cualquier cosa). Pero, igual que Juliette, Seth también era un elfo. Aunque ninguno supiese qué eran en realidad.

   Juliette y Seth fueron muy amigos a partir de ese día. Y sus padres estuvieron contentísimos de que por fin encontrasen a alguien con quien jugar, salir o hablar.

6 sept 2010

Capítulo 1: Adiós

Hola. Voy a hacer una una novela. Seguiré con la de Charlotte, pero también haré esta.

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   Aonia miraba con dulzura a su niña. El bebé le miraba y reía. Aonia le sonrió mientras le apartaba el mechón de pelo dorado que le caía sobre los ojos.

   -  No hay cosa más bella en el mundo-susurró una voz a su espalda-. Pero sabes que esto no va a durar eternamente. Si sigue aquí atacarán nuestro mundo y... a ella.

   - Ya lo sé Ismhar. ¿Qué vamos a hacer?-preguntó preocupada Aonia.

   - Dímelo tú, estoy seguro de que tienes alguna idea-dijo Ismhar.

   - Sí, llevarla con Sara y Alberto. Pero entonces...

   - dejará de ser inmortal-concluyó Ismhar-. Lo sé pero es la única opción.

   Se escuchó el ruido de un portazo en la puerta de abajo del castillo.

   - ¡Dame la mano!-gritó Ismhar.

   Aonia agarró fuerte a Nawin, su preciosa hija de ojos dorados, y le dio la mano a Ismhar. Justo cuando un monstruo de tres cabezas parecido a un troll entraba en la habitación un destello azul inundó la habitación y desaparecieron sin dejar rastro.


***

   Sara y Alberto almorzaban cuando se oyó de repente el ruido de una pisadas en el recibidor.

   - ¿Pero qué...?-mascuyó Alberto con la boca llena de comida.

   Ismhar y Aonia aparecieron con Nawin por la puerta del comedor. Sara se levantó al instante para saludar, con sorpresa, a sus inesperados invitados. 

   - ¡Ismhar, Aonia! Que grata sorpresa. ¿Qué haceis por aquí? ¿Como está el reino? ¿Y el castillo?

   - ¡Buenas tardes!-saludó Alberto.

   - Todo va mal, amigos. La profecía se está cumpliendo y vienen a por ella-comentó Ismhar mientras miraba preocupado a Nawin. 

   Unas lágrimas se derramaron por los ojos de Aonia y Nawin miraba a todos lados intuyendo que pasaba algo malo. 

   - Si os podemos ayudar en algo...-comentó Alberto.

   - Tenemos que confiaros a Nawin... es la única opción de que siga con vida-dijo Ismhar.

   - Oh-murmulló Sara- Estaríamos encantados, pero... nadie me ha visto embarazada.

   - No importa, podemos manipular las mentes de los humanos. Haremos que crean que sí lo has estado.

   - Entonces lo haremos-dijo Alberto-. Sabeis que siempre estamos encantados de ayudaros en lo que podemos y esta vez no va a ser diferente.

   - Muchas gracias-sollozó Aonia, que hasta ahora no había hablado por la profunda tristeza que la invadía.

   Aonia entregó a Nawin a Sara mientras sentía que se le rompía el corazón.

   - Una cosa. Nawin es un nombre un poco raro para una niña humana. ¿No deberíamos cambiarle el nombre?-preguntó Alberto.

   - Sí, creo que es lo mejor-contestó Ismhar-. ¿Aonia?

   - Juliette. ¿Es lo suficientemente humano?

   - Sí-contestó Sara-. Muy humano.

   - Creo que deberíamos de irnos a defender el castillo. Podrían destruírlo-comentó Ismhar.

   - Sí-murmulló Aonia-. Espero que nos veamos pronto.

   Aonia se acercó a darle un beso al bebe.

   - Adiós-murmullaron Aonia e Ismhar a la vez.
   - Adiós Nawin, te quiero-murmulló Aonia despació mientras desaparecían otra vez para aparecer en medio del vestíbulo del castillo.

   Sara y Alberto se miraron durante un largo rato y volvieron a comer en silencio. Sara no soltó a la chica en ningún momento del día. Durante el día fueron apareciendo cosas de bebes: cunas, comida y algunas cosas más.

   - Lo estarán teletransportando mientras no luchan-comentó Sara a Alberto una vez.

   Nawin los miraba extrañada preguntándose donde estaría su mamá pero años después lo olvidó.

AGRADECIMIENTOS

Las entradas del apartado "Noticias News" están sacadas, mayoritariamente, de la web "bravoporti" o de la propia revista BRAVO.

Todas las Historias son de las autoras del blog.

Los Fondos de Pantalla y las Fotos son collages de las autoras del blog

Las Sinopsis de Pelis, series etc son de la web.

Gracias a:

http://crazzii-editions.blogspot.com/

Las plantillas de Josh Peterson

Agradecemos también a: http://fantastic-desings.blogspot.com/ su Reproductor de Audio

Por último, a Claire's Editions: http://claires-editions.blogspot.com/ por su tagboard y el nuevo boton, ademas de un par de fotos que nos ha regalado ;)











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