Bienvenidos

Holaaa!!

En este blog encontrareis un poco de todo xD

Desde canciones hasta historias alocadas!!

Espero que es lo paséis bien!!

Ah, que sepáis que en la página principal podréis encontrar todas las entradas añadidas de forma desordenada, pero pinchad en las etiquetas para verlas de forma ordenada.

También podéis poner sugerencias en el tagboard, sobre qué tipo de historias os gustan, de qué fotos queréis que hagamos collages, sugerencias, o si queréis que el blog añada algunos apartados más.


También hemos de decir que los agradecimientos a distintas páginas que nos ayudan con el contenido del blog están abajo del todo ;)

Fmdo.

Marii y Paula




24 sept 2010

Capítulo 3: Nuevos comienzos

   Seth y Juliette eran muy felices desde que se conocieron. Quedaban para estudiar juntos, salían al cine... En lo que no coincidían eran cuando había fútbol. Entonces Seth iba con su padre y Juliette se quedaba en casa o salía sola.

   Pero todo cambió un día cuando los chicos tenían 13 años. Seth y Juliette estaban dando por primera vez clase de gimnasia en la piscina.

   - Bien, ¿quién no sabe nadar?-preguntó Manolo, el profesor de gimnasia.

   Todos se quedaron en silencio. Todos sabían nadar, o eso parecía. Al principio, con los ejercicios con la tabla o las patatas todo iba bien pero Manolo tuvo que irse un momento y ahí ocurrió todo. José, uno de los más traviesos de la clase sin darse cuenta empujó a María al agua. Pero María no había dicho que no sabía nadar. Y se hundió.

   Instintivamente Juliette, o July como la llamaba Seth, empujó a los que estaban delante suya, se tiró al agua congiendo mucho aire (la piscina era muy honda) y entró en el agua. Buceó hasta coger a María y nadó hasta la superficie. Todos los estudiantes se acercaron hasta donde estaban ellos y empezaron a murmurar cosas como:

   - La ha salvado-murmuraban unos.

   - Juliette la ha salvado-murmuraban otros.

   El profesor llegó en ese momento y vio a María jadeando en el suelo.

   - ¿Qué ha pasado?-preguntó un poco histérico-¡Quiero que alguien me lo explique ahora mismo!

   - Yo...-empezó José-le di un golpe a... María sin querer al moverme y... ella no ha dicho que... no sabía nadar y... se cayó al agua y... Juliette se tiró al agua y... la salvó y...-dijo rápidamente José.

   - ¡Para, para! ¿Quieres decir que... Juliette la salvó?-preguntó el profesor interrumpiendo a José y rascándose la cabeza- Vaya...

   Juliette miraba a todos sus compañeros y Seth la rodeaba con el brazo para calentarla.

   - Gracias, Juliette...-murmuró María.

   A partir de ese día todo cambió. Todos empezaron a saludar y a charlar con Juliette. María la integró en el grupo en agradecimiento a que la salvase.

   - Juliette, hoy hemos quedado todas las chicas para ir al centro comercial. ¿Te vienes?-preguntaron María y Laura a Juliette la tarde siguiente del salvamento.

   - ¡Claro!- contestó contentísima.

   Juliette fue corriendo a contárselo a Seth.

   - ¡Las chicas me han invitado a ir al centro comercial con ellas! ¡¿No es fantástico?!-exclamó Juliette con entusiasmo.

   -  Sí, bueno... pero July... esta tarde habíamos quedado tú y yo para ir al cine-contestó Seth desconcertado.

   - Bueno, pero un día es un día. ¿Podemos quedar otro día? Por favor...-rogó poniendo cara de gatito de Shrek.

   - Está bien-dijo apenado.

   Pero no fue solo una vez: Juliette poco a poco iba dejando solo a Seth, pues a él seguían sin hacerle caso, hasta el punto en que dejaron de salir juntos y apenas hablar. Se quedaba solo en los recreos y ya no salía por las tardes.

   Un día Juliette llegó a su casa y allí se desencadenó la tormenta.

   - Muy bien hija. Estamos muy contentos de que ya, hace una semana, se diesen cuenta de que eres maravillosa-comentó orgullosa Sara.

   - Exactamente, Juliette. Tus padres estaría muy contentos...-ahí metió la pata Alberto.

   - Sí... un momento, papá ¿has dicho mis padres?-preguntó extrañada-Pero mis padres sois vosotros...

10 sept 2010

Capítulo 2: El chico de ojos rojos

  
Juliette con 2 años 

 

 Juliette con 10 años

   Los años pasaban y Juliette crecía sin saber nada de su primera semana. Ahora tenía 2 años y ya había aprendido a hablar y caminar-aunque torpemente-. La familia de Sara y Alberto no sabía nada de lo ocurrido con Ismhar y Aonia y... de Nawin. Solo la pareja de mortales sabía lo de los reyes elfos. Nadie sabía que existían los elfos ni que tenían un reino en alguna isla invisible entre Europa y América. Nadie intuía el por qué de la belleza y de los ojos dorados de la ahora llamada Juliette. Ella crecía como una chica normal gracias a el matrimonio que había accedido a cuidar de ella hasta nuevo aviso o... para siempre.

   Se comportaba de forma normal, pero la gente desconfiaba de ella porque tenía los ojos dorados y nadie de la familia de los "padres" tenía ojos dorados. Incluso en su familia real, la elfa, ninguno tenía los ojos dorados. Y por culpa de los ojos dorados tuvo que dejar el reino elfo. ¿Por qué?, os preguntareis. Por la profecía:

La real criatura de ojos dorados
El mundo salvará o destruirá
Matará o ayudará al maligno ser
Sola no lo logrará conseguir
Pues alguien la hará comprender
Y ese alguien se sacrificará y morirá

   Todos en el mundo elfo pensaron que lo mejor era mandarla al mundo de los mortales para salvar el reino elfo. Por lo que le quitaron los rasgos elfos más característicos: las orejas en punta y la larga vida (es tan larga [viven más de 500 años] que se llaman a sí mismos inmortales). Pero sus ojos no los pudieron cambiar.

   No consiguió hacer amigos por culpa de los ojos dorados, lo que hacía que desconfiaran de ella. A las más creídas no les gustaba también porque era más guapa que todas ellas.
   Pero el día de su décimo cumpleaños, 15 de marzo, la profesora dijo:

   - Chicos, chicas, hoy es un día especial-Juliette levantó la vista del pupitre.

   ¡Se ha acordado... se dijo a sí misma.

   - Hoy-continuó la profesora-tenemos un nuevo alumno-Juliette agachó la cabeza de nuevo.

   ...no =(, pensó Juliette.
   
   - Se llama Seth. ¿Seth, puedes entrar?

   En la clase entró un chico. Era rubio. Más o menos de la altura de Juliette. Los ojos eran increíbles: ¡eran rojos! Rojos, sí. Aún más increíble que a que ella tuviese ojos dorados. 

   Los chicos y chicas de la clase lo miraron con ojos que lo despreciaban, aún con la ilusión de que hubiese un error y el chico nuevo fuese otro con otro color de ojos y no como la "rara de Juliette", como la llamaban todos.

   - Eh, te puedes sentar allí. En aquel sitio vacío al lado de Juliette.

   Pues sí que lo desprecian como para sentarlo a mi lado, pensó Juliette.

   Seth andaba despacio e iba hacia al lado de Juliette. Al llegar la miró durante unos segundos eternos para Juliette, a la que no le gustaba que la miraran fíjamente.

   Como no aguantaba más Juliette habló primero, deseosa de que esta vez, solo esta vez, alguien quisiese ser su amigo.

   - Hola, soy Juliette. Encantada.

   Seth no contestó y Juliette se dio por vencida. Soltó un suspiro y miró a la pizarra, donde la profesora de matemáticas había escrito unas cuentas para que hiciesen.

   - Yo Seth. Estoy igualmente encantado-contestó al fin Seth-. Perdón por no contestar antes pero... es que no estoy acustumbrado a hablar con nadie porque nadie me habla.

   - Yo igual-dijo Juliette.

   Se sonrieron. Ninguno de los dos sabían que se parecían en más cosas de lo que supieron en ese momento. Al igual que Juliette, Seth no había tenido amigos por sus ojos (la gente de aquel pueblo era un poco despectiva y te rechazaban por cualquier cosa). Pero, igual que Juliette, Seth también era un elfo. Aunque ninguno supiese qué eran en realidad.

   Juliette y Seth fueron muy amigos a partir de ese día. Y sus padres estuvieron contentísimos de que por fin encontrasen a alguien con quien jugar, salir o hablar.

6 sept 2010

Capítulo 1: Adiós

Hola. Voy a hacer una una novela. Seguiré con la de Charlotte, pero también haré esta.

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   Aonia miraba con dulzura a su niña. El bebé le miraba y reía. Aonia le sonrió mientras le apartaba el mechón de pelo dorado que le caía sobre los ojos.

   -  No hay cosa más bella en el mundo-susurró una voz a su espalda-. Pero sabes que esto no va a durar eternamente. Si sigue aquí atacarán nuestro mundo y... a ella.

   - Ya lo sé Ismhar. ¿Qué vamos a hacer?-preguntó preocupada Aonia.

   - Dímelo tú, estoy seguro de que tienes alguna idea-dijo Ismhar.

   - Sí, llevarla con Sara y Alberto. Pero entonces...

   - dejará de ser inmortal-concluyó Ismhar-. Lo sé pero es la única opción.

   Se escuchó el ruido de un portazo en la puerta de abajo del castillo.

   - ¡Dame la mano!-gritó Ismhar.

   Aonia agarró fuerte a Nawin, su preciosa hija de ojos dorados, y le dio la mano a Ismhar. Justo cuando un monstruo de tres cabezas parecido a un troll entraba en la habitación un destello azul inundó la habitación y desaparecieron sin dejar rastro.


***

   Sara y Alberto almorzaban cuando se oyó de repente el ruido de una pisadas en el recibidor.

   - ¿Pero qué...?-mascuyó Alberto con la boca llena de comida.

   Ismhar y Aonia aparecieron con Nawin por la puerta del comedor. Sara se levantó al instante para saludar, con sorpresa, a sus inesperados invitados. 

   - ¡Ismhar, Aonia! Que grata sorpresa. ¿Qué haceis por aquí? ¿Como está el reino? ¿Y el castillo?

   - ¡Buenas tardes!-saludó Alberto.

   - Todo va mal, amigos. La profecía se está cumpliendo y vienen a por ella-comentó Ismhar mientras miraba preocupado a Nawin. 

   Unas lágrimas se derramaron por los ojos de Aonia y Nawin miraba a todos lados intuyendo que pasaba algo malo. 

   - Si os podemos ayudar en algo...-comentó Alberto.

   - Tenemos que confiaros a Nawin... es la única opción de que siga con vida-dijo Ismhar.

   - Oh-murmulló Sara- Estaríamos encantados, pero... nadie me ha visto embarazada.

   - No importa, podemos manipular las mentes de los humanos. Haremos que crean que sí lo has estado.

   - Entonces lo haremos-dijo Alberto-. Sabeis que siempre estamos encantados de ayudaros en lo que podemos y esta vez no va a ser diferente.

   - Muchas gracias-sollozó Aonia, que hasta ahora no había hablado por la profunda tristeza que la invadía.

   Aonia entregó a Nawin a Sara mientras sentía que se le rompía el corazón.

   - Una cosa. Nawin es un nombre un poco raro para una niña humana. ¿No deberíamos cambiarle el nombre?-preguntó Alberto.

   - Sí, creo que es lo mejor-contestó Ismhar-. ¿Aonia?

   - Juliette. ¿Es lo suficientemente humano?

   - Sí-contestó Sara-. Muy humano.

   - Creo que deberíamos de irnos a defender el castillo. Podrían destruírlo-comentó Ismhar.

   - Sí-murmulló Aonia-. Espero que nos veamos pronto.

   Aonia se acercó a darle un beso al bebe.

   - Adiós-murmullaron Aonia e Ismhar a la vez.
   - Adiós Nawin, te quiero-murmulló Aonia despació mientras desaparecían otra vez para aparecer en medio del vestíbulo del castillo.

   Sara y Alberto se miraron durante un largo rato y volvieron a comer en silencio. Sara no soltó a la chica en ningún momento del día. Durante el día fueron apareciendo cosas de bebes: cunas, comida y algunas cosas más.

   - Lo estarán teletransportando mientras no luchan-comentó Sara a Alberto una vez.

   Nawin los miraba extrañada preguntándose donde estaría su mamá pero años después lo olvidó.

Capítulo 12: ¿Me teneis miedo?

   - Exacto, tú, Charlotte-contestó el director.

   - ¿Quién yo? ¿Charlotte? ¿La de aquí presente? ¿La que...

   - Para Charlotte-me interrumpió Percy-, deja que se explique.

   - Gracias, Percy-agradeció Edward-. Lo explicaré yo. Existen tres poderes que son muy dificiles de encontrar: dominar todos los elementos (es más dificil de encontrar que dominar uno solo); provocar que alguien deje de ver, oír... bueno, de tener sentidos; y provocar una sensación de dolor en la mente. Tú tienes la tercera habilidad. Eres alguien especial, Charlotte, pero mientras no controles tu habilidad serás muy peligrosa. Al igual que los demás con habilidades tendrás que ir a clases especiales para controlar los poderes.

   Percy y yo escuchábamos con la boca abierta. Ninguno de los dos esperábamos esa respuesta. Miré a Percy y me miraba con los ojos abiertos como platos. No sé en qué pensaría en ese momento pero estaba segura de que estaba tan asombrado como yo.

   De repente Percy se levantó y salió por la puerta. La tristeza invadió mi mente: Percy había salido por la puerta. ¿Me tendría miedo? ¿No volvería a hablarme? No podía imaginar mi existencia sin que Percy me hablase. Al igual que Lidia, Vivian y Roger.

   Olvidándome del director y de mi profesor me incorporé como pude y salí corriendo para buscar a Percy. Esuché los murmullos del director mientras corría.

   - ¿Crees que es peligrosa?

   - No lo creo. Pero no tiene que enfadarse demasiado, si no no se controlará-contestó Edward-. Debería...

   A partir de ahí los murmullos se perdieron en el aire. Llegué a un "cruce de caminos". Dos escaleras: una bajaba y una subía.

   ¿Cuál escojo? Abajo están los demás, pero si se quisiera esconder iría hacia arriba.

   Me quedé pensando 5 minutos cuál escoger. Al final bajé las escaleras.

   Aunque no quisiera reconocerlo, estaba sufriendo. No quería perder a mis amigos. Lidia, Vivian, Roger, Percy... Los quería demasiado para perderlos por una estúpida habilidad.

   Al llegar al último escalón los vi. Charlando y se dirigían hasta donde yo estaba. Pero no me habían visto. De repente, Roger miró hacia donde yo estaba. Leyó el sufrimiento que irradiaban mis ojos y llamó la atención a los demás. Lidia vino corriendo hacia donde yo estaba y me abrazó fuertemente.

   - ¿Me teneis miedo?-dije entrecortadamente.

   - ¿Miedo?-preguntó Lidia.

  - Sí... Percy salió corriendo de la habitación asustado y... yo... pensé que tenía miedo...-balbuceé.

   Percy se acercó corriendo hasta mí y me abrazó, al igual que Lidia.

   - No seas idiota, ¿miedo? ¿De ti? ¡Mírate! ¡Das risa!-dijo sarcásticamente.

   Todos empezamos a reír. Roger se acercó con Vivian y dijo:

   - Que ahora tengas una habilidad como yo no quiere decir que vaya a cambiar las cosas.

   - ¡Claro! ¿Qué te creías? ¡Si no siguiésemos siendo amigos ahora es que no éramos buenos amigos antes!-replicó Vivian.

   - Gracias-contesté- ¿Cómo está Cata?

   - Está bien. No le ha pasado nada. Suerte que está muerta y no la puede matar más.

   Todos nos reímos.

3 sept 2010

CAPITULO VIII: Zac

    Las vacaciones con Angy se habían pasado demasiado deprisa. Nos lo habíamos pasado genial. Ella era una fiestera. Llegué a mi casa todavía con la confusión a flor de piel. Sabía bien que con el primero que debía hablar era con Zac... el era tan... comprensivo, atento, dulce, adorable... ¡¡PUFFF!! Maldito amor. Así que en cuanto hube deshecho las maletas intente contactar con Calipso, no tenía el número de él:
      - ¡Holaa! No esperaba que me fuéses a llamar -dijo ella.
      - Mmm... ya, ¿me puedes pasar con Zac? -entonces se quedó callada- ¿Eii? ¿Calipso?
      - Jo, me llamas para hablar con mi hermano ? - me la imaginaba poniendo carita de corderito...
      - Es que... no tengo su número, y tengo que hablar con él.
      - Bueno, vale -oí como llamaba a su hermano, y me alegré de que no pidiese explicaciones.
      - Hola -saludó él.
      - Hola, Zac... esto... ¿tú puedes quedar? Ahora...
      - Mmm, bueno, sí, te voy a recoger a tu casa?
      - Sí, genial ! Te espero aquí, vale?
      - Ok ! - y colgó.
      No me esmeré mucho en elegir una buena ropa, con unos vaqueros pitillos y una camiseta de hombre descubierto con cinturón, salí a la calle. Allí estaba él. Ahora... me sentía como una tonta, le veía como si fuese un ángel... aunque tal vez pudiese denominarle así, pues él era de mi raza. Me acerqué y no le dije ni hola... qué vergüenza...
       - ¿Para qué hemos quedado? -preguntó.
      - Puedes imaginártelo.
      - Sí, creó que sí -dijo con una sonrisa.
      - ¿Podemos... ir al bosque? Es que... prefiero hablar allí-dije.
      Los árboles siempre me habían encantado, la compenetración de las razas con la naturaleza era más fuerte que la de los humanos. Él asintió, cogió su coche, con el que había llegado, y condujo hasta la entrada de la masa de árboles.
       Cuando empezamos a caminar me sentí más tranquila, me quité las sandalias, y las cogí en la mano... Así estaba mucho mejor. Pisar descalza la hierba es genial.
      - Bueno, ¿qué ibas a decirme? -preguntó Zac.
      Le miré y fruncí el ceño.
      - Mmm... no me interrumpas hasta que yo te diga -le avisé-. Te quiero -era lo único que se me ocurrió decir, pero luego la cabeza se me llenó de nuevos discursos-. Y... hay un problema, y es que también quiero muchísimo a Sam y a Liam... Me he dado cuenta, y no puedo seguir negándolo, porque es la verdad. La... "idea" de mi amiga, es que puedo quereros a los tres por igual, peroo yo sé que vosotros, probablemente no podrías compartir chica, ni estaríais dispuestos a... bueno, a eso.
      - A mí me da igual -me cortó. Había pasado completamente de lo que le había dicho de que no me interrumpiese-. Si te quiero, es de cualquier forma, aunque ames a otros a la vez. Solo quiero poseer al menos... una parte de tí.
      Noté que perdía el equilibrio y las alas salieron de mí instantáneamente, evitando que cayese al suelo.
      - Mierda... mi camisa -murmuré.
      Zac sonrió. Escondí de nuevo las alas, y él me abrazó.
      - No te preocupes por mí, seguiré estando aquí, contigo...
      Tan comprensivo, tan atento, tan dulce, tan adorable...
      Miré hacia arriba y mis labios buscaron los suyos, hasta encontrarlos. Le besé pacientemente, no quería ir rápido, le rodeé con mis brazos a la altura de la cabeza, y al rato, me separé de él.
      Bajé la cabeza, no sin antes ver la sonrisa encantadora de Zac que, a mis ojos,  podría alumbrar el bosque entero.
      - No sé si los demás opinarán lo mismo... -susurré.
      - Liam sí, créeme, le he conocido muy... a fondo la última vez que le vi. Es como un libro abierto, y Sam... bueno, ese no sé.
      Le apreté más contra mí. Junto a él me sentía protegida. Él me acarició el pelo con tranquilidad.
      - Es lo que te he dicho: si te quieren, no les puede importar -murmuró.
      - Ya, supongo.
      Hablabamos todo el rato abrazados, yo no separaba mi mejilla de su pecho.
      - Me siento genial -comentó Zac-. Soy el primero que te ha besado de los tres.
      Yo sonreí, le cogí la mano, y juntos volvimos al coche...

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Me encanta Zac, en serio, es... genial
A lo mejor estaré un tiempo sin escribir, porque
me voy de vacaciones, aunque puede que consigue llevarme
el portátil. SeosQiiere :) Mari
     

31 ago 2010

Blog de Historias ! :)

Este blog es tambien de historias.
Se llama, elección de amor, y este es su link: http://www.elecciondeamor.blogspot.com/,
yo he leido el primer capi (el Qe ya esta publicado) Y NO ESTA NADA MAL ! :D

Marii (LL)

29 ago 2010

CAPITULO VII: Confusión.

      - ¡Jess ! Todavía no me puedo creer que esté escuchando tu voz -chilló una voz al otro lado de la línea.
      Era Angy. Me había llamado a las 8 de la mañana. Era domingo, no tenía que madrugar, pero me encantaba volver a hablar con ella después de tanto tiempo.
      - ¡Tía! ¡Adivina qué! -exclamó-. Ayer mi padre llamó a tu madre, y te vas a venir aquí de vacaciones de invierno.
      Angy vivía en Florida
      - ¡Eso es la bomba! -grité-. ¿Pero qué eso cuando?    
      - Pues dentro de un mes, cuando empiecen las vacaciones. Lo interesante de esto es la playa, pero quería aprovechar el haber convencido a mis padres, y eso.... ¿Vendras, no?
      - ¡Por supuestísimo!
      - ¡Qué ganazas de verte tía!
      - Lo mismo digo... -continué, y así estuvimos hablando hasta que a las 12 se despertó mi madre. A partir de ese día todo fueron grandes preparativos, mi billete de avión, mi equipaje...
      Me moría de ganas porque ese mes pasase y poder verla. Angy y yo habíamos sido amigas desde la guardería, aunque en segundo curso tuvo que irse a Florida por razones de trabajo, hacía cuatro años que solo nos hablabamos por cartas y messenger, y ahora por fin podríamos verlos.
      Lo único malo es que también se acercaban los exámenes. No había vuelto a ver a Zac desde la acampada, y los gemelos estaban con su mudanza... Pero con Sam era distinto, tenía que verle siempre, me habían vuelto a cambiar de sitio (afortunadamente) ahora estaba al lado de Daniel, el chico con el que antes estaba sentado antes con Sarah. Pero él me hablaba al salir de clase y yo solo era capaz de dirigirle miradas huidizas.

***
El avión, al fin, había aterrizado en aquel sitio tan desconocido para mí. En cuanto salí Angy se tiró encima mía. Había cambiado muchísimo desde la última vez que la vi. 
      - ¡Por fin, por fin! -gritaba ella.
      Yo no podía hacer más que reir, su madre nos esperaba atrás, esperando para cargar las maletas. La madre de Angy y la mía también habían sido siempre íntimas amigas, y todavía no se habían olvidado.
      - ¡Tía hacía tanto tiempo! -parloteaba Angy-. Tenemos millones de cosas que hacer, iremos a la playa, a la piscina, fiesta de pijamas, a la disco... Hace mucho que llevo planeándolo todo para cuando vengas.
      - Yo también te echado de menos :)
      - Te presentaré también a Jonny.
      - ¿Y ese quién es? -pregunté.
      - El chico con el que estoy salindo...
      - ¿Estás saliendo con un tío y no me lo has contado? No sé si te podré perdonar eso...
      - Jo... es que no sé... no hablabamos desde hacía mucho -dijo con voz de inocente.
      Llegamos a su casa, era una unifamiliar enorme, a pie de playa. Las paredes de fuera eran de color blanco, y brillaban con el sol. Las ventanas de la casa también eran muy grandes, el tejado era de madera, en marrón claro. Al entrar, vi que todo estaba perfectamente iluminado, y era super acogedor.
       El cuarto de Angy estaba en el último piso, que solo estaba ocupado por esa habitación... Era una pedazo de habitación. Enormísima, al igual que el resto de la casa, las paredes estaban forradas con papel de pelillos lilas y había una gran alfombra moderna en el centro. El armario es de esos que abres una puerta y te encuentras con una pequeña salita con toda tu ropa y zapatos.
        - Guao -es lo único que pude articular.
       Angy sonrió:
       - Mis padres no tienen más hijos, así que... además yo trabajo y eso, así que también he comprado mis propios muebles. Ahora estoy detrás de una cama de agua. Pero ni con el sueldo de cinco años en el trabajo la conseguiría... Bueno, ¿nos vamos?
       Estuvimos dando vueltas por toda la ciudad. Angy me lo explicaba todo con muchísimo detalle, también conocí a Jonny, un chico muy simpático y divertido.
       Al anochecer yo estaba hiper cansada. Nos fuimos a su cuarto, yo dormía en un colchón muy blandito, que parecía una cama. Nos pusimos a hablar en cuanto nos metimos en la cama:
       - Bueno, cuenta -empezó Angy-. ¿Qué tal va tu vida amorosa?
       - Pues... no lo sé. Estoy muy confusa. Verás, es una historia muy larga...
       Se lo conté todo, Sam, Liam y Zac, todos los problemas que había tenido con ellos, lo que pasó con Sam la noche de la acampada, el que no les había vuelto a hablar desde todas esas confesiones, excepto donde conocí a Zac, claro, eso es un secreto.
        - Vaya... -murmuró ella-. Tres tíos... ¿Y te gusta alguno?
       - Ese es el problema: no lo sé.
       - Yo... verás lo que te voy a decir... solo quiero sacar conclusiones, a ver... ¿Te gustó el beso de Sam?
       Ahí me quedé super rayada:
       - Em... sí -dije-. Creo que sí.
       - ¿Y no te sientes nada atraída por los otros dos?
       - Creo que sí...
       - Pues... esto te parecerá una locura, pero es lo que pienso que es más correcto: Vete a por los tres.
       - ¿QUÉ? -grité-. ¿LOS TRES?
       - Baja la voz, sí, los tres, si tanto dicen que te quieren... creo que aceptarían que tuvieses más de un chico, no?
       Entonces bajé la cabeza y me puse a reflexionar...


Angy
      

27 ago 2010

CAPITULO VI: Acampada

      Calipso, Zac y los gemelos vinieron a mi casa antes de que nos viniese a recoger Kate. Liam y Cole obsevaban a Zac, y viceversa. Había un silencio tenso en el ambiente, excepto por la vaga conversación que manteníamos Calipso y yo de vez en cuando. Tenía unas ganas tremendas de que llegase el siete-plazas de Kate.
      Pasó un rato hasta que lo vimos aparecer por la esquina. En el coche también iba Sarah.
      - Tuvimos que hacer cambio de planes -comentó Kate-. Vivian, Bridget, Mady y Alex iban a venir en este coche, pero se fueron en el de los padres de Mirai, se lo han prestado.
      Empezamos a hablar sobre el sitio donde íbamos. Al parecer era un campo que estaba justo al lado de una playa. Para llegar a ella no había ni que coger el coche.
      Cuando llegamos, nos organizamos directamente en grupos de seis para las tiendas. Vivian, Kate, Sarah, Bridget, Calipso y yo formamos uno. A Zac no le importaba hacer grupo con los gemelos y al final se pusieron ellos tres, con Alex, Nick y Sam. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que Sam estaba allí. Me sonrió dos veces, y yo, a regañadientes, le correspondí con otra sonrisa la segunda vez.
       Todos los grupos nos pusimos a hacer nuestras respectivas tiendas. Zac y los gemelos parecían llevarse genial. Aunque Sam les miraba con cierto recelo.
      Al terminar, los chicos que habían ido, se fueron a recoger leña, para hacer una fogata en la playa.Calipso me ayudó con el hoyo de fogata. Todavía seguía sin comprender como ella se juntaba conmigo. Aunque solo nos llevábamos un año, yo debería parecerle una cría en su último año de Instituto, mientras que ella ya había empezado la Universidad. 
      Conseguimos hacer una fogata en condiciones y todos nos sentamos alrededor. Alex, que sabía tocar todo tipo de instrumentos, sacó la guitarra y entonó las canciones que todos nos sabíamos. Liam se sentó a mi derecha, junto a su hermano, y Sam se puso a mi izquierda. A mí se me acabaron mis dos perritos calientes, aunque quedé satisfecha, entonces sentí la mano de Sam intentando llamar mi atención.
      - ¿Te has quedado con hambre? -preguntó, ofreciéndome su perrito.
      - No, muchas gracias -dije-. ¿Y esa repentina simpatía?
      - Tía, tu siempre me has caído bien -contestó, con su habitual encogimiento de hombros.
      - Ah, pues no lo parecía -comenté, sonriendo. 
      Entonces dos chicas, Loren y Karen se pusieron a cantar lo que Alex tocaba y nos pusimos a bailar alrededor de la hoguera. Yo busqué a Zac con la mirada, esperando que volviese a ofrecerse como mi pareja de baile, pero Sam se puso delante de mí, y me lo pidió con los ojos. Yo sonreí. No podía negárselo. Así que bailamos un buen rato. Algunos se empezaron a retumbar en la arena, otros se fueron a dar un baño nocturno, y yo me apunté con ellos.´Más de la mitad de los chicos y chicas de la fiesta se metieron al agua. Yo buceé un momento... ¡'Estaba helada! Cuando noté una mano sujetándome el brazo. Era Sam.
      - Ey, no pretenderás ahogarme, ¿no? -dije de broma. El sonrió.
      - Creo que no, prefiero llegar a un acuerdo civilizado. Una carrera. Eso decide quién ahoga a quién -propuso.
      - Genial !
      Ganó él. La natación tampoco era lo mío.
      - Ha quedado claro que tengo total derecho a ahogarte, pequeña trucha -comentó.
      - Aceptaré mi derrota -contesté.
      Sin dejar de sonreir acercó su mano a mi cara y me acarició. De repente aquello no me parecía tan divertido...
      - Jess... -murmuró.
      "Dime que esto no está pasando, dime que esto no está pasando" pensé para mi interior. Todo había ido muy rápido, justo después de sonreír me acarició, aprovechando que yo entrecerraba los ojos... Maldito sea.
      - ¿Por qué te empeñas en fingir que no te gusto? - murmuró Sam.
      Aquello me pilló desprevenida, realmente, no me lo esperaba para nada.
      - ¡¿QUÉ?! -grité- ¿Por qué me iba a gustar alguien como tú? -estaba exasperada.
      - Se te ve en los ojos. Así de claro -respondió.
      Se acercó de nuevo a mí y me abrazó, besándome el pelo. Sentí su olor cerca de mí. Vale sí, tal vez me gustase un poco... Entonces levanté la cabeza y le miré a los ojos. O tal vez me gustase mucho... Me deshice de su abrazo y me alejé a través de las olas. Entonces vi que en la orilla, sin apartar la mirada, me observaba Zac fijamente. Recogí mi toalla y me envolví en ella. Luego me dirigí al bosque, a mi tienda. Cuando llegué y me di la vuelta me volví a encontrar con Zac.
       - ¿Te gusta Sam? -preguntó secamente.
       - La verdad es que no lo sé -contesté mientras me sentaba en una piedra y enterraba mi rostro entre las manos. Hacía un momento lo tenía claro, ahora ya no. Solo un abrazo y una mirada tuya habían hecho de mi cabeza un auténtico lío de información.
       Sentí cómo Zac se acercaba, se sentaba a mi lado y me abrazaba.
       - Sé que no te viene muy bien que ahora te diga esto... -susurró-. Pero creo que es preciso que lo sepas... Jess, yo también quiero.
       Fue como si un árbol hubiese caído en mi cabeza. Tenía ganas de abrir mis alas y echar a volar, lejos, muy lejos, y desentenderme de todo. 
      ¿Pero cómo podía haber sido todo tan precipitado? ¿Cómo había podido suceder tan rápido? Hacía veinte minutos había estado sentada junto a Sam, y poco después me confundieron sus palabras. Todo empeoraba con la confesión de Sam.
       Sin contenerme, lloré. Aquello era demasiado estúpido como para derramar lágrimas, pero estaba hecha un lío, y me abracé a él, que todavía estaba en bañador, al igual que yo. Noté la calidez de su piel. Era reconfortante.
        Después de su abrazo, me metí directamente en la tienda, aunque me costó mucho llegar a quedarme dormida...

Demi Lovato y Miley Cyrus en contra de Selena Gómez

Demi Lovato y Miley Cyrus han empezado a nombrarse a sí misma como "mejores amigas". Las dos tienen gustos muy parecidos, tanto a gustos musicales como a estilo, aunque Demi Lovato no luce tan atrevida. Demi  dijo en una entrevista que ella sigue siendo la mejor amiga de Miley Cyrus.



Demi Lovato y Miley Cyrus siempre han sentido una mutua admiración. Ha habido muchísimos rumores intentando destruir su amistad, pero ellas hacen oídos, además, las dos están de acuerdo en una cosa: No aguantan a Selena Gómez. Respecto a los rumores ellas hicieron estas declaraciones:
"Demi Lovato es una gran persona y con mucho talento, dice Miley.

"Cuando se pierde la confianza en alguien por los rumores que circulan por ahí, eso no es una amistad. Siempre hablo con mis amigos sobre las cosas y sé lo que Miley Cyrus dijo de mí hace un tiempo, pero eso es el pasado y ahora somos grandes amigas. Ella siempre está ahí para mí y yo siempre estaré allí para ella, independientemente de la situación ", dijo en una entrevista Demi Lovato.


"En cuanto a Selena, quiero lo mejor para ella pero no digo más" mostrando bien a las claras las poca simpatía que las dos sieten por la ex de Nick Jonas.

(La noti es de esta página web: http://www.deminorias.com/)

Demi, Selena y Miley cuando todavía compartían una amistad:



Momentos complices entre Demi y Miley Cyrus:

24 ago 2010

CAPITULO V: Los gemelos

       Me había vestido con una falda vaquera y una camiseta palabra de honor blanca. Mi padre había aceptado a regañadientes mi vestimenta. Amber, sin embargo, estaba encantada con que fuese tan "mona" como ella decía. Cuando sonó el telefonillo de la puerta, mi padre y Amber se levantaron a la vez, tensos y nerviosos, y juntos fueron a abrir la puerta. En cuanto esta se alló entreabierta, Amber se tiró a los brazos de sus hijos. Cuando ellos consiguieron, sonriendo, sacársela de encima pude verles de cuerpo entero. Los dos eran altos, musculosos, morenos y de ojos marrones. El pelo estaba peinado relativamente de punta. Tenían unos dientes blanquísimos.
      - Tú debes de ser Jess -dijo uno de ellos-. Yo soy Cole, y él, Liam.
      El otro movió la cabeza a modo de saludo y se quedó callado.
      - Encantada... -murmuré.
      - Chicos -dijo Amber-. Nos vamos a ir por ahí, a que conozcáis un poco los alrededores, para cuando tengáis que venir.
      Ellos asintieron y salimos a la calle. Eran las cuatro de la tarde, y supuestamente iba a estar la mayor parte del día con ellos, así que supuse que serían 6 horas como mínimo. Liam se puso a mi lado y le oí la voz por primera vez:
      - Espero que no te importe que vayamos a tener que quedarnos en tu habitación -me dijo. Efectivamente, ellos dormirían en mi cuarto, aprovechando que esta semana yo estaría con mi madre.
      - Para nada -contesté.
      - Lo siento, antes no te dije ni hola... Estaba más ocupado observándote -aclaró sonriendo.
      Yo enrojecí levemente y me quedé muy cortada.
      - Lo siento, no quería... -se disculpó-. No pretendía molestarte, es que me pareces... bastante guapa.
      ¿Pero de dónde han sacado al tío este? Me gustaría saber que tipo de estrategias de cortejo aprenden en su ciudad.
      - No pasa nada, solo es que... no estoy acostumbrada a que me digan esas cosas -balbuceé, azorada.
      - Me extraña -volvió a sonreir.
      - Pues... créeme... ¿Es así cómo habláis a las chicas en el sitio donde vives?
      - Bueno... De normal los demás chicos se comportan igual.
      Entonces se acercó Cole.
      - ¡Deja ya de avergonzar a la chiquilla! -exclamó, y me pasó el brazo por los hombros-. Entiéndele, no tiene mucho trato con las chicas -susurró, pero Liam le escuchó.
      - ¡No digas eso! ¡Tengo casi tanta como tú! -gritó indignado.
      - ¡Já! No le creas, Jess, solo quiere hacerse el importante -siguió.
      Entonces Liam le dió un empujón.
      - Oh, perdón, ¿te hice daño? -dijo Liam, burlón.
      - Anda ya, soy de hierro, hermano -contestó Cole.
      Entonces se sonrieron de nuevo. Era una pareja de hermanos bastante peculiar... Y no tuve más remedio que sonreír yo también. Me caían genial. Liam siguió hablando conmigo con total tranquilidad, mientras Cole le cortaba cada dos por tres.
      El móvil de Cole sonó y él contestó.
      - Otra vez -murmuró Liam. Cole le hizo un gesto para que se callase-. Es su novia -explicó dirigiéndose a mí-. Se llaman cada dos por tres. Son taan empalagosos -y rió.
      Yo volví a sonreír, la verdad es que con ellos resultaba fácil que el tiempo pasase rápido. Nuestros padres iban más adelante que nosotros, y Cole se apartó un poco para hablar en intimidad.
       - En realidad es genial -comentó Liam, refiriéndose a Cole-. Un poco plasta, pero el mejor hermano que he podido tener.
       Seguimos caminando, él me contaba muchas cosas sobre su ciudad, sus amigos, los estudios... Y yo le escuchaba, sonriendo rodo el rato.
        Cole volvió pronto, no había hablado mucho con su novia, y entonces llegamos al restaurante donde íbamos a cenar. Yo me senté entre los gemelos, que no paraban de pelearse por quién comía más o menos aceitunas de las que habían puesto en el centro de la mesa. Eran dos tíos geniales.
       La noche pasó rápida, y pronto tuvimos que volver a casa. Nuevamente nuestros padres se adelantaron. En la puerta de casa, Mi padre y Amber tuvieron que coger el coche de los gemelos, que habían dejado fuera, y meterlo dentro del aparcamiento común subterráneo, ya de paso subirían a la casa por el ascensor del garaje. Luego ellos nos abrieron la puerta del edificio desde el ático, con el botón del telefonillo. Cole entró a sujetar la puerta, y Liam se volvió para mirarme.
       - Me gustas mucho, Jess, me lo he pasado genial contigo esta noche -dijo.
       Luego me dio un beso en la mejilla, me revolvió el pelo y entró en el edificio. Cole se reía por lo bajo y me despidió con la mano.
       Yo me quedé muy rayada ahí, en medio de la calle, hasta que vi las luces del coche de mi madre llegar. De camino a casa, todavía seguía flipando, pensando a qué había venido aquello...
       Antes de dormir recibí un mensaje de Kate:

"Buenaas ! :) este finde nos vamos de acampada !
no es genial? prepara tu maleta,
nos vamos pasado mañana, así
que te pasaremos a recoger
el sabado a las once de la mañana
si quieres te puedes llevar a
Calipso y el otro chico bss !"

      Eso era genial, me apresuré a mandarle un mensaje a Calipso, diciéndole que se viniese con Zac. Y luego me acordé. Tenía que pedirle permiso a mi madre... puf.
      Baje las escaleras, y no me dio tiempo hablar, porque empezó ella. Por supuesto, me dejó, pero con sus condiciones:
      - Me parece muy bien, pero... los hijos de Ámber tienen más o menos tu edad, ¿no? -preguntó-. Llévatelos contigo, así conocen a tus amigos, no te parece ?
      - Em... vale -dije no muy convencida.
      Le mandé otro mensaje a mi padre pidiéndole permiso para que los gemelos se viniesen conmigo. Aunque después de lo que me había dicho Liam, no sabía si sería capaz de mirarle a la cara sin sonrojarme...

Cole y Liam

AGRADECIMIENTOS

Las entradas del apartado "Noticias News" están sacadas, mayoritariamente, de la web "bravoporti" o de la propia revista BRAVO.

Todas las Historias son de las autoras del blog.

Los Fondos de Pantalla y las Fotos son collages de las autoras del blog

Las Sinopsis de Pelis, series etc son de la web.

Gracias a:

http://crazzii-editions.blogspot.com/

Las plantillas de Josh Peterson

Agradecemos también a: http://fantastic-desings.blogspot.com/ su Reproductor de Audio

Por último, a Claire's Editions: http://claires-editions.blogspot.com/ por su tagboard y el nuevo boton, ademas de un par de fotos que nos ha regalado ;)











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